Diario de camPPaña. Día 6

Diario de camPPaña. Día 6

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: 7!

Duermo en… Palma de Mallorca

Kilómetros: 692

Encuentre al periodista:

Oído en el mitin: Casado: «Estoy viendo a mi hijo ahí delante comiéndose un bocadillo de sobrasada y me está dando una envidiaaaaa» (y aplausos).

Oído en la caravana*:

– «El debate tenía que hacerse en el programa de Ahora caigo, con una trampilla para que fueran cayendo».

* comimos con vino

El mensaje del día: El destrozo que un incendio de unas horas provocó en Notre Dame no es nada comparado con lo que puede hacer Sánchez si le dan una legislatura entera.

Lo mejor del día: La sobremesa. Jugando a este test desternillante del Mundo Today para decirte qué partido está más cerca de lo que tú piensas. Repito: comimos con vino.

Lo peor del día: ver a los turistas bañarse y pasear tan pichis sin darse cuenta de que es otro día histórico en el que nos jugamos todo y máis.

Campaña «en positivo«: Sánchez y Drácula en la misma frase. (By Pablo Casado).

Promesas electorales: defender a «la gente de bien». Redactar la «ley de la ventana rota» contra el vandalismo. Alquileres baratos para jóvenes que se quieran emancipar, mayores de 65 y familias numerosas. Okupas a la cárcel.

Lo que nos llega de otras caravanas: otras caravanas. Cañas en Palma con los que “quieren vender España a trozos y a plazos». 😊

Desayuno: café en casa.

Comida: arroz frente al mar.

Cena: al lado de este sitio que parecía escenario de la peli de Eyes Wide Shut.

Incidentes: el taxista me persiguió por la T-4 porque me había dejado la maleta en el coche. Intenté pagar la cena con la tarjeta de suscriptor de El País que encontré en Valladolid. “Es de chip, de chip”, le decía a la camarera. Entramos en la fase: solo tengo batería para escribir la crónica del día y necesito que mis compañeros me crucen la calle.

La cita del nativo… Casado: «Como decía Maura, «para gobernar, luz y taquígrafos»

Las cifras: El PP tiene ahora 3 diputados por Baleares. El CIS les da 1; entre 1 y 2 a Ciudadanos y entre 1 y 2 a Vox.

La crónica: sobre la resaca del debate a seis y el duelo de titanes entre Gabriel Rufián y Cayetana Álvarez de Toledo por el ranking en los trending topic. Ganó ella.

https://elpais.com/politica/2019/04/17/actualidad/1555530927_318064.html

Diario de camPPaña. Día 5

Diario de camPPaña. Día 5

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: cinco y media. 

Duermo en… Madrid (con escala en Ciudad Real) 

Kilómetros: 374

Lo mejor del día: Esto. Nueve de la mañana en Ciudad Real. Los de la cafetería pensaban que veníamos de algún after. La realidad: queríamos mandar un mensaje cariñoso a súper Güemes, pero no nos poníamos de acuerdo con el titular. 

Lo peor del día… lo largo que fue

Oído en la caravana:

– Hay que comer muchos arándanos, que alargan los telómeros

– Qué son telómeros?

– Lo que cubre el ADN. Si son más largos, eres más joven.

Mi suegra es una arruga andante.

Oído en el mitin… Casado: “Hay amores que matan” (porque en febrero le regalaron una tarta de cumpleaños con su cara y sus hijos se la comieron)

Hoy hemos aprendido… el artículo 66 de la LOREG enterito.

El mensaje del día: Cuando quieras, donde quieras, Sánchez. 

Campaña en positivo:totalitarios», «buenistas con los violentos» , «crueles con los que no se pueden defender», «Íñigo Torrijón».

Desayuno: Café en casa, café en el tren, café en Ciudad Real….

Comida: Migas y paella.

Cena … Las sobras (de las gominolas)

La cita del nativo: “Como decía don Quijote: ‘Dad crédito a las obras, no a las palabras”.  

Promesas electorales: una estrategia nacional para la soledad, para el maltrato a ancianos, subida de pensiones para las madres trabajadoras, rescindir el contrato de patrocinio de la sedición, apostar por las familias numerosas “diga lo que diga la maquinaria totalitaria de la izquierda”, “combatir la cultura de la muerte, del aborto, de la eutanasia y de la Guerra Civil”.

Incidentes:  Pájaros que evacuan sobre el área de prensa. Encima del punto y coma.

Antes

 

… y después

foto: David Mudarra

El concepto: No hay vejez, hay  “juventud acumulada”.

Lo que nos llega de otros partidos: Sinergias entre Vox y UPyD 

Las cifras: El PP tiene ahora tres diputados por Ciudad Real. El CIS les da uno, otro para Ciudadanos y otro para Vox. En Madrid, el PP tiene ahora 15; el CIS les da 8-9; 7 a Ciudadanos y 3-4 a Vox. 

De una boda…sale otra boda

Mañana: Tarragona y Palma de Mallorca

Diario de camPPaña. Día 4

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: la pregunta es: me llegué a dormir?

Duermo en… Madrid (con escala en Las Palmas de Gran Canaria)

Kilómetros:  3.480

Lo mejor del día:  Jugar durante 20 minutos antes del primer mitin a que éramos turistas en una isla y que nos habían convocado a un reencuentro de antiguos alumnos del instituto. Cada uno eligió un papel. Teníamos una Wendy dentista, un Curro domador de delfines y una Ingrid cardióloga. Habíamos triunfado en la vida y seguíamos “como siempre”.

Lo peor del día: Aterrizar a las nueve de la noche en Madrid y ver esto…

Desayuno: de campeones

Comida: Bocadillos con vistas

Cena: Gominolas

Oído en la caravana: 

“Me dio un abrazo que abarcaba ciudades”*

*El agotamiento nos pone cursis

Oído en el mitin: “He estado 25 minutos hablando y la puedo cagar” (Asier Antona, líder del PP canario). 

El mensaje del día: Escracheadores a la cárcel. Pequeña tregua en el frente de Colón para pedir al Gobierno que actúe contra quienes boicotean sus mítines en Euskadi y Cataluña. 

La tortura era… Esto

Lo que nos llega de otros partidos: Ciudadanos ha colocado una lona gigante en la calle Goya simulando el grupo de WhatsApp de Pedro Sánchez y sus ministros.  Se presentan a las elecciones para ser administradores al grito de “¡Vamos a cerrarlo!”. 

La nueva política es… no poder escribir una pieza del PP por no haber visto Juego de Tronos.  Incapacitada para hacer un análisis sesudo de este vídeo, más allá de que los morados son Podemos y los de las flores rojas, el PSOE. 

http://www.pp.es/actualidad-video/espana-no-es-juego-tronos

La cita del nativo… En Valladolid, Casado citó a Delibes; en Santiago, a Fraga, y en Canarias, a Benito Pérez Galdós: “La política no se debe basar en los sentimientos, sino en las virtudes”. 

Descubrimientos: Es cierta la fiebre de Casado por los coches. Le enseñaron los restos de uno destartalado que hace 20 años que no se fabrica y él acertó el modelo. También pulió la chapa de una Vespa. Aquí mi primo David Junquera lo cuenta maravillosamente. 

https://www.lasexta.com/noticias/nacional/elecciones-generales/caravana-electoral/pablo-casado-creo-que-vamos-a-conseguir-aunar-el-voto_201904155cb487560cf2675abd46c732.html

Parecidos razonables:

Incidentes: El piloto del avión tenía la misma voz que Inda.  Hubo turbulencias, claro. 

Las cifras:  El PP tiene 6 diputados por Canarias. El CIS les da ahora tres. 

Mañana: Ciudad Real, Segovia y Madrid. Casado tiene cinco actos en el día. De momento.

Diario de CamPPaña. Día 3

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: cinco peladas.

Duermo en… Madrid (con escala en Santiago).

Kilómetros: 1.262

Lo mejor del día: Santiago para nosotros a las 8.30 de la mañana de un domingo. La niebla. El pan.

Oído en la caravana: «De verdad, qué poco habéis perreado» (comprobando la variedad de gustos musicales del cuerpo periodístico).

Oído en el mitin: “No es lo mismo poner la panceta que poner los huevos» (Agustín Hernández, candidato del PP a la alcaldía De Santiago).

El mensaje del día: ETA sigue aquí y manda más que nunca.

Banda sonora:

Lo que nos llega de otros partidos: El cumple de Santiago Abascal (43) es el 14 de abril, día de la República.

Desayuno: en el casino de Santiago.

Comida: !caliente!

Cena: Hay que escoger entre comer o dormir. A las 5.30 de la mañana en el aeropuerto otra vez.

Revista de prensa: Después de que Casado dijera que dejar a Sánchez en La Moncloa era como dejar al zorro cuidando a las gallinas…

Incidentes: herida de sangre (no hubo que dar puntos) por malentendido con una puerta en el aeropuerto.

Promesas electorales: un Ministerio de la Familia, impedir que Otegi sea ministro de Justicia.

Descubrimientos: Puedo caminar dormida.

Morriña:

Una forma bonita de dar una mala noticia:

Las cifras: El PP tiene 12 escaños en el congreso por Galicia. El CIS les da ahora entre 8 y 9, a Ciudadanos 2 y a Vox, 1.

La crónica: https://elpais.com/politica/2019/04/14/actualidad/1555243709_141651.html

Mañana: Gran Canaria y Tenerife.

Diario de camPPaña. Día 2

Me despierto en… Vitoria. Horas de sueño: 6.

Duermo en… Madrid (con escala en Valladolid y Ávila).

Kilómetros: 486

Lo mejor del día: terraceo en Ávila imitando a la gente normal.


Oído en la caravana:

1.      – “Vaya hostia le ha dado Casado al Ibex. ¿No?”.

–          “Ha dicho Miguel Delibes, no Ibex”

–          «Ah»

(habría sido un notición. A Delibes solo le citó: “La cultura se crea en los pueblos y se destruye en las ciudades”).

2.      “Dichosos los vikingos que los llevan postizos” (Conversación en el autobús sobre temas fuera del programa electoral).

Oído en el mitin: “Los del PP sabemos que los huevos vienen de la gallinas”.  Foto: David Mudarra.

Oído entre el público: «Como te vuelvas a limpiar las manos en la bandera, te enteras» (un padre a su hijo en Ávila).

El mensaje del día: No piquéis. No escuchéis los «cantos de sirena». Los de Ciudadanos dicen hoy una cosa (que no van a pactar con Sánchez) y mañana hacen la contraria. Tienen el partido lleno de “tránsfugas” (muchos nuestros). Y los otros son unos «vendedores de humo». Si no queréis que Puigdemont sea ministro de Exteriores, Otegi de Justicia e Iglesias de interior, votadme a mí.

Incidentes: retraso del autobús por la mañana. Resulta que, por ley, el conductor está obligado a descansar mucho más que nosotros. Juan Carlos, gracias por todo.

Lo que nos llega de fuera: Podemos e IU pactan el nombre de la coalición con la que se presentan a las autonómicas en Madrid. Se llamarán: Unidaspodemosizquierdaunidamadridenpie.

Desayuno: de marquesa, en el hotel.

Comida: bocata de tortilla

Cena: mucho mejor. Todo producto gallego.

El zasca:


Descubrimientos: Casado tiene familiares en todas las provicias.

Revista de prensa:


Promesas electorales: Un «Erasmus latinoamericano» (ya existen programas de ese tipo).

Efemérides: procesión en Ávila.

Las cifras: El PP tiene ahora dos diputados por Valladolid. Según el CIS, perderían uno en favor de Vox. En Ávila, tienen otros dos y el CIS pone uno en duda, que iría a Ciudadanos. En total, en Castilla y León, el PP podría perder hasta 8 escaños.

Mañana: comida mitin con Feijóo en Galicia.

Diario de camPPaña. Día 1

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: 4 peladas.

Duermo en… Vitoria (en el medio, parada de Casado en Santander).

Kilómetros: 706.

Lo mejor del día: las visitas.

Oído en la caravana: “Estoy tomando un locutorio para la voz”.

Oído en el mitin: “Somos monjas clarisas”. (Casado, en Oviedo)

El mensaje del día… Dos:

1. Si Sánchez sigue gobernando, os arriesgáis a no poder sacar más de 20 euros de los cajeros. No digáis luego que no avisé.

2. Votantes de Vox, ya no tenéis motivo para votarles. Somos como ellos.

Lo que nos llega de otras caravanas... A la Junta Electoral vais (por la campaña de Falcon Viajes).

Antenas: Mariano Sinatra en Pontevedra con Ana Pastor. José María Aznar en la otra punta (Barcelona) con Cayetana Álvarez de Toledo.

Campaña “en positivo”: “!Los nazis son ellos!» (Casado en Vitoria).

Desayuno: café a las 5, las 6.30, las 10.00. Té negro a las 11.00.

Comida: picoteo

Cena: picoteo

Lecciones aprendidas: La política mancha.

Casado está… “como una moto”

Revista de prensa:

Ambiente: familiar.

Las cifras: El PP tiene ahora tres diputados por Asturias, dos por Cantabria y otros dos por País Vasco. El macrosondeo del CIS les da dos en el Principado (que reparte un escaño menos por población); entre uno y dos en Cantabria y ninguno en Euskadi.

Mañana: Valladolid y Ávila.

 

Mujeres admirables

Hoy sé que a lo que ella tenía lo llaman carisma, y los cursis,  “inteligencia emocional. Entonces –la disfruté hasta los diez años-, me limitaba a sumarme a la fascinación que mi abuela Fina ejercía sobre un pueblo gallego, Carballo, donde tenía una tienda por la que se pasaba todos los días un montón de gente sin ninguna intención de comprar. Iban a verla, a escucharla, a hablar con ella. Entonces, distraída con sus postres y sus guerras de cosquillas,  tampoco era consciente, pero con el tiempo me he dado cuenta de que me transmitió una lección definitiva, fundamental: al hacerme sentir la persona más importante del mundo, mi abuela me había enseñado a querer. 

Mi madre, Chus, heredó ese carisma. Cuando pienso en ella, la recuerdo siempre en una escena parecida: un grupo de amigos escuchándola, como hipnotizados, justo antes de reírse con ganas de algo que ella acababa de contar. También recuerdo a mi hermano apretándole la cara y preguntándole, con mucha curiosidad: “Mamá, ¿por qué eres tan suave?”. La veo en el salón, leyendo de cabo a rabo EL PAÍS, ese regalo que enriqueció cada día mi casa con múltiples temas de conversación. Creo que quise ser periodista solo para poder escribir un día esas páginas que tanto le interesaban.  De ella aprendí la herramienta que me ha resultado más útil en este oficio: la empatía. Mi madre sabía escuchar, ponerse en el lugar del otro, que es el primer paso para que alguien que sufre se sienta mejor. La vi hacerlo en directo muchas veces: una noche era una vecina con un ataque de ansiedad; otras, una amiga al otro lado del teléfono. También me enseñó el valor del esfuerzo. Por eso hoy, una de las cosas que hacen que me derrita es ver a alguien desempeñar su trabajo, sea cual sea, con dedicación. No hay nada más elegante que la profesionalidad. 

De mi tía abuela Lola ya he hablado en un artículo. Esa mujer maravillosa que hace que la gente cruce la carretera sin mirar para saludarla, que hacía unas filloas traslúcidas, riquísimas, y que ha dedicado toda su vida a una sola cosa: querernos. 

De mi abuela María Luisa también escribí en el periódico. Hija de carpintero, catedrática de matemáticas, madre de ocho hijos. Al final se le olvidó de todo, menos que coseno cuadrado más seno cuadrado era igual a 1. Pero en el medio no renunció a nada. Otra lección fundamental. 

Hoy también pienso mucho en mi tía Marisa, en su nobleza. Es dermatóloga y ya está jubilada, pero durante muchos años atendió gratuitamente a mujeres vulnerables, prostitutas. Los Junquera nos hemos agarrado muchas veces a su generosidad y a su fuerza. Es inmensa. 

Os admiro. Intento imitaros cada día. Feliz día de la mujer.

Sabina

Me gustó mucho antes de entenderlo, como pasa a veces con las obras de arte. Yo era una niña y él, la banda sonora de mis padres, sentados en la primera fila de la sala de conciertos, que primero fue un Seat Ibiza y luego un Seat Toledo. A fuerza de darle vueltas a la cinta, aprendí aquellos estribillos tristes mucho antes de tener la edad para comprender por qué lo eran. Cantar sus canciones, a ratos en alto y otras para dentro, ayudaba a no marearse por aquella carretera llamada La Espina, que era el peaje de curvas que había que pagar para ir de Galicia a Asturias y de vuelta a Galicia.  El equilibrio, dicen, está en el oído.

Sabina nos acompañaba siempre. Él nos contaba sus cosas y nosotros, las nuestras. Cuando nació mi hermano, le presentamos al nuevo miembro del clan, que ya viajaba en una sillita de bebé por esa carretera a la que año a año iban borrando espinas.  

Algunas canciones nos hacían gracia, como “la del pirata cojo con cara de malo”, y el “¡todos menos tú!”, que cantábamos a grito pelado.  Crecer era entender de qué hablaba Sabina en las otras. Oír o dar portazos que sonaran a signos de interrogación. Saber que existía la posibilidad de un amor civilizado, pero que el bueno era el otro, el que mata, el que nunca muere. Aprender que hay besos que envenenan y que, a veces, los gatos se escapan por los tejados. Crecer era visitar la calle Melancolía, el boulevard de los sueños rotos, la posada del fracaso, la ciudad prohibida. Y volar, volar tan deprisa. 

El mundo era un escaparate, y Sabina te invitaba a entrar y ver todo lo que había dentro. Sus canciones te acercaban a lo que parecía muy diferente o muy lejos, como hacen los buenos reporteros. Podías ponerte en el lugar de princesas y magdalenas porque él sabía escribir líneas que borraban prejuicios-, y compadecerte de los soberbios – ver todo lo que se perdían por no estar atentos.  

Me educaron entre los tres -mi padre, mi madre y Sabina- . Y por eso me permito felicitarle desde aquí en su 70 cumpleaños. Es de la familia.    

Sirenas

Es un debate recurrente, y a veces acalorado, como el de Messi o Maradona; Brandon o Dylan; con o sin cebolla. ¿Funcionan las relaciones entre periodistas y no periodistas? Yo soy escéptica. Cuando algún compañero/a me cuenta que se ha echado novio/a, siempre les pregunto lo mismo: ¿Es periodista o normal? Lo hago desde el cariño y desde la preocupación. Porque sé lo que hay.  Empiezan muy bien –los polos distintos se atraen-, pero tarde o temprano se impone la realidad: las sirenas tienen que volver al mar, y los humanos, a la superficie. 

Me explico.

Por ser periodista, me creía que tenía cierto mundo, que sabía cosas. Es decir, había viajado a países que empiezan por Y; había estado en palacios y en chabolas, con reyes y yonquis, y una vez asusté a un empleado de Apple con la cantidad de contactos que tenía en el móvil –el hombre me cogió de la mano mientras esperábamos con angustia a que la agenda bajara de la dichosa nube-. Pero un día me di cuenta de que, en realidad, soy una ignorante. Y lo aprendí a lo bruto, en Instagram. 

Vi que la gente hacía un montón de cosas que yo no hago. Por ejemplo, pan. ¿Cuánto tiempo libre hay que tener para hacer tu propio pan? Les vi grabarse mientras hacían ejercicio con luz natural.  A-plena-luz-del-día. Les vi nadar, correr, esquiar, pedalear, subir montañas, bajar ríos, montarse en globo, pasar “una divertida tarde en los karts”; Les vi hacer cursos de maquillaje, de fotografía, de aeromodelismo; viajar (por turismo), plantar árboles, pintar cuadros, beber zumos de naranja en albornoz, recoger setas. Y mirar al infinito. Sin parar.  

Los periodistas vemos, en la distancia, ese mundo fascinante de ocio que nos enseña Instagram y queremos acercarnos. Nos mata la curiosidad. Entonces caemos, nos autoengañamos. Creemos que por emparejarnos con alguien normal se abre la posibilidad de tener una vida ídem, con jornadas de ocho horas, festivos, derecho a los hobbies y a hacer tu propio pan.  

Ellos también se autoengañan. Les gusta esa pasión con la que hablamos de las cosas, les hace gracia que a veces salgamos de refilón en la tele y que midamos el tiempo en legislaturas. Los comienzos son magníficos. Se divierten, se ríen, lo pasan bien. Al principio les enternecen nuestras crisis de fe, nos consuelan cuando lloramos y compran cava para brindar cuando damos una exclusiva. Quieren creer. Se agarran a nuestros días buenos como si no hubiera mañana, porque saben que mañana a lo mejor rellenamos dos en lugar de cuatro columnas y todo se desmorona. Las primeras semanas justifican con orgullo nuestras ausencias – “Ha tenido que ir a cubrir tal”; “Se ha quedado en casa escribiendo…”-. Pero un día se hartan de esa tendencia nuestra a pasar de la miseria a la euforia y otra vez a la miseria o de que nos acordemos del día en que dimitió fulanito, pero no de que habíamos quedado para cenar.  Lo que les parecía exótico empieza a resultar pesado; lo que les llenaba de orgullo, ahora les cabrea. Y es normal. 

Como ellos.   

Estoy convencida de que, si les preguntáramos, dos de cada tres médicos recomendarían esas alianzas, sobre todo a nuestro gremio, por lo saludable que resulta tener cerca a alguien que le reste importancia a las cosas y que intente hacernos descansar. Pero lo nuestro no tiene remedio, es crónico. No hay antídoto para este veneno y lo peor: nadie lo está buscando –he investigado-.    

Por eso cuando mis compañeros me responden: “Es periodista”, me quedo más tranquila. Pienso que tienen más posibilidades de sobrevivir y me los imagino comentando las portadas del día siguiente en la cama, antes de dormir, o jugando a las tertulias en casa…esas cosas que solo, ni fu ni fa, pero que en pareja te motivas, como los abdominales. 

Existe una tercera vía. A veces es más fácil si, aun dedicándose a otra cosa, la pareja comparte nuestra misma enfermedad, es decir, la vocación. Esto descarta la posibilidad de que me eche novios notarios, controladores de parquímetros o podólogos, supongo.  A cambio, creo que podría encajar muy bien con astronautas o espías. 

A ver, a alguno le ha salido, y desde aquí les felicito. Ahora aparecerán listillos con una ristra de nombres de parejas periodista-normal. Bien, son excepciones que confirman la regla, o candidatos a la beatificación, porque no hay quien nos aguante. Luego hay casos y casos. No daré nombres, pero conocí a una chica que se enamoró de una persona jurídica. Ella disimulaba, tenía sus novios y tal, pero el amor de su vida era una cabecera. Fue a primera vista. La pobre escribía cartas de amor todas las semanas a un código postal. Se quedó muuuuuy colgada. 

Lo demás es mucho más fácil: Maradona, Dylan, con cebolla.

La vía obrera

Hace una eternidad, mi amiga María Martín y yo acompañábamos a nuestros padres la última tarde del año por Oviedo. Ellos hablaban de sus cosas y nosotras, de las nuestras. Por entonces, lo que más nos interesaba era nuestro equipo, el Real Oviedo, y nuestro jugador favorito, Carlos Muñoz. Estábamos aún en primera división, el mundo era fácil y bonito, y el 10 nos respondía siempre, ya fuera con goles o asistencias. Además de mi jugador favorito, Carlos fue mi primer amor. Sabía de él todas esas cosas que la gente aprende con el tiempo de sus parejas, como la fecha del cumpleaños o el número de pie. Por saber, sabía hasta dónde vivía, porque María y yo nos atrevimos varias veces- entre vino y vino de nuestros padres- a dejar en su buzón cartas en las que alabábamos su pericia con el balón y sus ojos azules, a juego con la camiseta. 

El caso es que el último día del año, cuando nuestros padres hablaban de sus cosas y María y yo de las nuestras, vimos, a lo lejos, una pareja muy atractiva, él vestido de esmoquin, ella no tengo la menor idea. Eran Carlos y su mujer. Pili, la madre de María, con buenos reflejos, le pegó un par de gritos, y Carlos se acercó. Mientras María y yo mirábamos al suelo con todas nuestras fuerzas, Pili nos delató. “No sabes cómo están las niñas contigo, las tienes locas” y tal y tal. Carlos sonreía –es un suponer, porque yo no me atrevía a mirarlo- y Pili dijo algo así como “qué pena que no tengamos nada para que les firmes un autógrafo”. Lo recuerdo perfectamente porque a continuación yo hice la única cosa valiente que he hecho en mi vida. En ese momento crucial, me armé de valor y dije: “Yo tengo una foto”. 

La foto de Carlos iba siempre conmigo, como los colores, que van por dentro y son una condena perpetua, en primera, en segunda o en tercera división. Colorada como un tomate, en pleno invierno asturiano, saqué la foto de ese bolsito en el que solo llevaba la foto de mi jugador favorito –qué más necesita una niña- y se la entregué. Carlos escribió: “Con todo cariño, para Natalia”. Es decir, pudo firmar sin más, o escribir simplemente “con cariño”, pero puso “con todo”, un detalle que yo, a día de hoy, tropocientos años después, aún le agradezco.

Recuperé esa foto estos días en Coruña, y naturalmente, la he traído conmigo. Me recuerda esa época fácil en la que lo peor que te podía pasar era que tu equipo perdiera el domingo. Cuando todo estaba abierto y estaba convencida de que iban a pasarme cosas extraordinarias, como tropezar con mi príncipe de esmoquin en nochevieja, aunque fuera acompañado de una mujer –la suya- . Puede que aquel día me condenara. Quizá habría sido más fácil hacerse de uno de esos equipos a la cabeza de la tabla, enamorarse del chico que se enamora de ti, hacerme runner, comer quinoa, cerrar a las ocho el ordenador y hasta el día siguiente. Pero elegí todo lo contrario. Y sí, ganar una liga cuando tienes el presupuesto para contratar a uno de esos jugadores que encargan estudios de opinión sobre su siguiente corte de pelo debe ser estupendo, pero no creo que haya nada comparable a estar en segunda y subir a primera por la vía obrera. Sigo creyendo que las mejores cosas llegan siempre con trabajo, esfuerzo y convicción. Nos lo enseñaron, a María y a mí, esos profesores a los que acompañábamos de vinos, nuestros padres. Lo extraordinario solo está al alcance de los que no se conforman. Feliz año a todos.