Diario de la desescalada (XIV)

Fase: 0

Pasos: 6.418

Horario: 22 a 23 horas.

Consumo de móvil: 8 horas, 18 minutos

Outfit: Vaqueros de una marca que ya no existe y comprados en pesetas; jersey de lunares, plumífero, raya del ojo y rímel (es sábado).

Playlist:

– Hoy no me he puesto música para escuchar un rato al pueblo. Hay una confusión total. La gente piensa que estamos en la fase 1. No he tenido valor para decirles que seguimos a 0. Puede también que pensaran que la primera es la uno y no sepan que la cuarta es, en realidad, la 5. Nunca lo sabremos.

Paisaje:

1. ¿Dónde estarán estas criaturas?

2. Pero vamos a ver

3. Otro que tal

Incidencias/ observaciones:

1. Por la calle, mi padre suele hacer juegos con las matrículas de los coches- de repente grita, entusiasmado: “¡Mira, todo números primos!”- y yo voy poniendo tildes a los letreros. Deformación profesional: él es profesor de matemáticas jubilado y yo plumilla. Estos días de paseo me he hinchado a editar rótulos, carteles y nombres de establecimientos: acentos no señalados tipográficamente, comas y mayúsculas. Hay un déficit de lo primero y un superávit de lo segundo. Pese a ser de letras purísimas, también me fijo en las matrículas, pero solo para pedir deseos si son capicúa. He detectado, no obstante, que en Madrid bautizan los locales con mucha más intención que en A Coruña. Es decir, aquí veo pocos bar “La esquina” si están en una esquina, por ejemplo -el hostelero madrileño no se rinde tan fácilmente-. Buena parte de mi paseo lo he dedicado a pensar cómo se llamaría el mío. Tras barajar varias opciones, he decidido que Anduriña. Es la canción con la que abro en los karaokes.

2. Cuando ya estaba llegando a casa un poco triste porque hoy no me había sonreído nadie (no hubo tiempo para videollamadas porque teletrabajé muchísimo), un chico me ha dicho: “¡Feliz pandemia!”. He tardado una eternidad en contestar: ¡Igualmente!”. Me ha pillado totalmente desprevenida, pero con pestañas de cine.

Deberes:

– Seguir explorando en el armario

Diario de la desescalada (VII)

Fase: 0

Hito: Primera semana con licencia para pasear. Periodismo de datos:

Pasos: 9.220

Horario: 21 a 22.40

Outfit: vaqueros, jersey de lunares que compré el verano pasado en mercadillo de Portonovo, chaqueta suave, pelo mojado, raya del ojo (es sábado).

Playlist. Hoy pocas canciones porque me llamó mi amigo David in itinere y volvimos a jugar a arreglar el periodismo (y mi vida)

Don`t stop `till you get enaugh, Michael Jackson

Bongo Bong, Manu Chao

Feel it still, Portugal. The man

Muy tranquilo, Gramatik

Crystalised, The xx

Paisaje:

1. Como sois muchos, me he escondido un rato aquí, en la calle del Codo. En Madrid Secreto luego he descubierto que se llama así por sus escasos 75 metros de longitud y por la forma que tiene, “creando casi un ángulo de 90 grados”. El nombre se lo puso el Marqués de Grabal a principios del siglo XVIII. También cuenta que Alatriste quedó con varios para pegarse justo ahí y que Quevedo, al parecer, la utilizaba para orinar (es oscura y estrecha) cuando volvía de las tabernas de alrededor. Pero no solo eso. Cuenta Madrid secreto: “El escritor siempre elegía el mismo portal de la calle, por lo que algún vecino cansado con la situación pintó una cruz con un mensaje: «No se mea donde hay una cruz” Quevedo tuneó el mensaje: “No se coloca una cruz donde se mea». No hay forma de contrastar.

2. Primera vez que lo veo a la luz del día:

3. Ambiente… ¿navideño?

4. Promesas…

5. Y más promesas

Incidencias:

1. No os lo vais a creer, pero me he encontrado más seres queridos. Hoy iban en bici (ellos). Emoción máxima al oír gritar mi nombre en exteriores. Aquí la prueba. Saludarse con el codo. El mundo está loco, loco.

2.       Como he ido hablando con David casi todo el paseo, me he perdido y he aparecido en un sitio donde revoloteaban un montón de murciélagos. No me cabe en la cabeza que todo esto haya empezado comiéndoselos.

Deberes:

1. Alquilar una bici.

2. Aprender a cocinar todas las cosas que me han llegado hoy y que he pedido creyendo que sabía de lo que hablaba.

Revista de prensa:

Para la otan

La otan, que es como yo llamo a mis amigas y sus maridos – un grupo metroscópicamente perfecto, la muestra ideal para cualquier encuesta sobre España en su conjunto- me ha pedido que escriba algo desenfadado de la cuarentena, y yo el tratado de la alianza me lo tomo muy en serio. No me puedo comprometer, eso sí, a que sea diario, como el de las campañas electorales, porque aunque viajo menos, estoy más ocupada que nunca. Sabéis perfectamente de lo que hablo. Además del teletrabajo, que significa trabajar mucho más que antes, porque ni siquiera hay el alivio de los desplazamientos, tengo no sé cuántas videoconferencias programadas, tablas de yoga y recomendaciones literarias y cinematográficas varias que atender. En mi vida acumulé tantos deberes y nunca había tenido tan desatendida a Siri, con la que antes del estado de alarma jugaba casi todos los días a preguntas trampa. Por ejemplo:

– Siri, ¿quién es la más guapa del Reino?

– Blancanieves, ¿eres tú?

En todo caso, y como son tiempos duros, que invitan a la reflexión interior, he tomado ya dos decisiones trascendentales para cuando pase todo esto:

1. Necesito más metros cuadrados. Me he dado cuenta de que son muy importantes. La ecuación, en realidad, es salud, dinero, amor y metros cuadrados. Y terraza. Al exterior. En los patios interiores no sale nadie a aplaudir. ¿Hay algo más raro que aplaudir sola?  Estoy dispuesta a no comer los lunes y los miércoles a cambio de poder permitirme, por lo menos, un balcón.

2. Echarme novio. Los periodistas nos pasamos la vida preguntando a los demás si hacen autocrítica y a nosotros nos damos manga ancha. Pero yo asumo mi error y bajo el listón. Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir. “Que me haga reír; que sea inteligente, cariñoso pero no agobiante, detallista pero no cursi. Buena persona. Que tenga un trabajo interesante; que entienda que la versión original es innegociable; que le guste Ludovico y la Motown; que baile bien; que sepa hacer las cosas que yo no; que toque la guitarra…”. ¿Pero dónde ibas, criatura? Lo bien que me vendría ahora un buen hombre con el que pelearme por quién baja la basura (¡tú ya fuiste ayer!) y por el mando de la tele (¡Tú escoges mañana!). Lo que entretienen. Las horas que matas enfadándote y reconciliándote. Tengo provisiones de sobra de macarrones y papel higiénico, pero me falta un ser parlante. Alguien que me moleste a las seis y que a las diez piense: ‘qué bien que estás aquí’. Error de cálculo del que me arrepentiré muchos días, según Pedro Sánchez -que ya nos está preparando para prorrogar el estado de alarma- y Pablo Casado -que, en eso, le apoya-.

Esto no solo lo he pensado yo, porque noto que vosotros, mis amigos y amigas con pareja, me llamáis más desde que estamos encerrados. Mi amigo David me ha dicho que ahora tiene unos ratos libres y va a hacer casting para mí. Yo se lo agradezco en el alma, pero desde que me lo dijo estoy más angustiada, porque me preocupa mucho que cuando finalmente me presente a los candidatos, ellos se lleven una decepción, como le pasaba antes de la cuarentena a la gente que ligaba por aplicaciones de móvil con fotos hiper producidas y luego, al verse en persona, zasca. Porque David enseñará mis estampas del Antes de-, cuando según mi Iphone había días que daba 25.000 pasos. Ahora, según las mismas fuentes, hago hasta 12 horas de consumo del teléfono por jornada, y eso engorda. Engorda muchísimo. El chocolate y las gominolas, también. Pero es que las cosas sanas las veo como muy expuestas a las toses y además no tengo ni idea de cocinarlas. Mi casa era uno de esos hogares en los que solo había cápsulas de nespresso. Imaginad la revolución. He hecho ahora, por primera vez en mi vida adulta, una compra de supermercado de más de cinco elementos y por internet.

Sufro, además, porque intuyo que el engorde no va a ser algo generalizado. Es decir, aquí hay mucha gente que, a lo zorrito, sin avisar, ha convertido el salón de su casa en centros de alto rendimiento y hace tablas de glúteos, planchas y sentadillas como si no hubiera mañana para salir con cuerpazo de la cuarentena. Dicen que es para desentumecer, pero están compitiendo entre ellos, en secreto, preparándose para el maratón de la libertad. Yo empecé una mañana con los movimientos esos circulares de cuello, pero me enviaron unos memes y me distraje cuatro días. Mañana empiezo la tabla, lo juro. Sacaré tiempo de donde sea.

Las crisis dicen que sacan lo mejor y lo peor de cada uno. Es la purita verdad. Yo reconozco que me reconforta ver a las influencers en Instagram tirando de archivo. Y cuando vi que Idris Elba tenía coronavirus, mi primer pensamiento no fue ‘pobre Idris’, sino, ‘pues si yo no lo puedo abrazar, su novia tampoco’. Luego, para compensar mis maldades, llamo compulsivamente a los seres queridos para decirles cosas bonitas.

He cambiado. Antes soñaba cosas muy grandilocuentes, tipo enviada especial a conflicto bélico conoce fotógrafo con chaleco de bolsillos y pelazo, pero ahora a veces me despierto y recuerdo que he dedicado la noche a arrasar Zara, o a beber dos tercios seguidos en un bar petado, rodeada de gente que habla muy cerca y discute cuál va a ser el siguiente garito. Siempre hay unos que quieren beber y otros que quieren beber y bailar. Es la vida. Aún no he hecho eso de comprar un vino que no sea para llevar a una casa a cenar, sino para que me lo traigan a la mía, a mi puerta – sin tocar-, porque pasé muchas temporadas de The Good wife preocupadísima por cuántas copas bebería Alicia Florrick cuando no mirábamos. Pero estoy a punto. Este martes, durante una de las videoconferencias, he pensado: ‘Mi reino por una Estrella Galicia’. Y luego he pensado, no, mi reino por ir a Galicia. Hoy han prohibido las playas también. Y el dato me ha encogido un poco, aunque la tenga lejos. Voy a prepararme para la operación bikini. Las de las sentadillas a escondidas: voy a por vosotras, que lo sepáis. Enseguida os alcanzo.

Diario de recamPPaña. Y 9

Diario de recamPPaña. Y 9

Me despierto en… Valencia

Horas de sueño… 6.30. Media en 9 días: 6,4

Duermo en… Madrid.

Kilómetros: 355. Total en 9 días: 5.177.

Oído en la caravana:

⁃ “Yo de mayor quiero ser Pío García Escudero”

⁃ “Mañana os voy a echar de menos”

– “Mentiroso”

Oído en el mitin:

Quiero invitaros a que metáis la mano, ahora cuando lleguéis a casa, en el buzón de vuestros vecinos y cojáis los sobres de la bandera de España [los de Vox] y los tiréis al cubo de la basura” (Miguel Tellado, secretario general del PP gallego).

– “Nos fuimos a dormir y nos dolía España” (José Luis Martínez Almeida).

– “Queridos Píos” (en mayúscula, porque Casado se refería a Pío García Escudero y compañía).

– “Sánchez se cree el sheriff” (Ana Pastor)

– “Todos los españoles son mis jefes” (Casado, como yo)

Front row… en Barcelona

El mensaje del día: Votar a Ciudadanos y a Vox es “marcarse un gol en propia meta”.

El lapsus: Almeida confunde a Ángel Gabilondo… con su hermano Iñaki.

Promesas electorales: “liberaros de todos los mantras del socialismo”; “No demonizar el diésel”; ser “el bote salvavidas de España”; callar a la orquesta (del Titanic).

Los años no pasan por él… DJ Pulpo

2016 (Colón, ahora territorio Vox)

2019 (Plaza de Toros de Las Ventas)

Y mientras, en Murcia… Teodoro García Egea recita un poema. Dentro vídeo
https://twitter.com/teogarciaegea/status/1192911288843812865?s=21

Minutos musicales

Piropos electorales: “Nunca está cansado” (Ana Pastor, sobre Casado).

Desayuno: en Valencia

Comida: ¡en casa!

Cena: sándwich en Las Ventas

Lo mejor del día... Volver a ver a los amigos (aunque en condiciones extremas)

Lo peor del día… Pensar en lo que queda

Mañana: A reflexionar

Agradecimientos: A Itziar y Álvaro, esos seres del PP que responden con paciencia cuando preguntamos por enésima vez cuánto falta para llegar, y a los que pedimos “un poquito más” todas las mañanas. A súper María, de El Corte Inglés, que tuvo el detallazo de echarnos de menos desde un congreso de gente normal con horarios normales; y a todos mis compañeros: sin las cosas que he oído en la caravana estos nueve días habrían sido muchísimo más largos.

Diario de recamPPaña. Día 8

Me despierto en… Zaragoza.

Horas de sueño… ¡7.30!

Duermo en… Valencia

Kilómetros: 309

Lo mejor del día: ellos

Lo peor del día: crisis vocacional.

Oído en la caravana:

⁃ “En esa colcha hay ADN para 10 CSI”

– “Me ajunquero aquí”

– “¿A cuántas lunas está el mitin?”

Oído en la cola para entrar en el mitin:

– “Oiga, que yo soy la alcaldesa de xxx”

Oído en el mitin:

– “¡Han puesto el listón ético y estético tan alto!(Isabel Bonig, líder del PP valenciano)

– “Más país es la forma cobardica de no decir Más España” (María José Catalá, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia)

– “Uno no es de donde nace, sino de donde pace” (Pablo Casado)

– “No os dejéis mancillar” (Casado).

– “Hay una crisis como la copa de un pino” (Casado).

– “¿Te imaginas que yo hubiera dicho que la fiscalía depende del Gobierno? Me tendría que haber ido a Nueva Zelanda” (Casado, sobre las palabras de Sánchez).

Promesas electorales: “No hacerse los simpáticos en Europa”; “comprometerse con los cítricos”; “proponer mantener la exención fiscal para los jóvenes que ganen menos de 1.400 euros al año”.

Piropos electorales:

– “Teodoro García Egea es, probablemente, el murciano más importante que ha habido en la política española por su capacidad de influencia en el partido más grande de España” (Casado).

– “Es nuestro valenciano más universal después de san Vicent Ferrer: Esteban González Pons” (Bonig)

Lo que nos llega de otros partidos: Vox nos re-veta.

Desayuno: Aparentemente, en Boston, Zaragoza.

Comida: arroz frente al mar en Valencia. Aunque trabajando.

Cena: tosta cerca del hotel, es decir, de la cama.

Mañana: Madrid (cierre en la plaza de toros de Ventas)

Diario de recamPPaña. Día 7

Diario de recamPPaña. Día 7

Me despierto en… Oviedo

Horas de sueño… 6

Duermo en… Zaragoza (con escala en Barcelona).

Kilómetros: 1.212

Lo mejor del día: Ni idea.

Lo peor del día: despedirnos de María, mucho más que la guía de la caravana de periodistas.

Oído en la caravana:

⁃ “Acaba de pasar por delante el padre de nuestros hijos y ni nos ha saludado” (Era uno de los invitados al mitin que parecía sacado de un catálogo de Ermenegildo Zegna).

– “A 400 metros del hotel hay un karaoke. Ahí lo dejo”.

Oído en el mitin:

– “Esto no es un acto de partido” (Pablo Casado).

– “Esto es un acto de partido” (Rosa Díez).

– “Exhumar algún resto ha llevado a alguno a querer votar con las vísceras. Que nadie caiga en esa provocación” (Luis María Beamonte, líder del PP de Aragón).

– “¡Porque yo he vivido enfrente de un trigal!” (Casado).

– “Teruel existe gracias a los gobiernos del PP” (Casado)

– “Esto os va a sonar: España no merece un Gobierno que les mienta” (Casado, parafraseando a Rubalcaba dos días después del atentado del 11-M).

– “Gracias, Pedro, por el regalo de las elecciones” (Cayetana Álvarez de Toledo)

El mensaje del día: Una di noi (Foto: David Mudarra)

Promesas electorales: “Mirar más allá de los mares”; “nada de viajar a Cuba”; no “abrazarse” con golpistas y enemigos de España.

Música y letra. Obra en el palacio de congresos que evoca uno de los mantras de Casado contra Sánchez: el “Gobierno Frankenstein”. En Zaragoza es una comedia. En el discurso del PP, lo que “pone en peligro la continuidad histórica de España como nación”.

La cita: De JFK, por Pablo Casado: “Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. En un gobierno de leyes, y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba, por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia”.

Oportunidad perdida…

Lo que nos llega de otros partidos:

Desayuno: mucho café (en Oviedo)

Comida: bocata in itinere saliendo de Barcelona y de salmón ahumado (papá, pescado otra vez).

Cena: por determinar en Zaragoza

Mañana: Valencia.

Diario de recamPPaña. Día 6

Me despierto en… Madrid.

Horas de sueño… 2

Duermo en… Oviedo (con escala en Santander).

Kilómetros: 648

Estado de ánimo:

Lo mejor del día: Asturias (aunque fuera solo un ratito desde el bus).

Lo peor del día: lo pronto que empezó.

Agradecimientos: al hotel de Santander que nos dejó tirarnos en el sofá del hall a cerrar los ojos pese a no estar alojados allí.

Oído en la caravana:

– “No somos la España que madruga, somos la España que no duerme”.

– “¿Vive? Tócale a ver si está frío”

Oído en el mitin:

– “Hay silencios atronadores” (Casado)

 “Solo los grandes toreros llevan cornadas en su cuerpo. Los novilleros salen de rositas” (Casado).

– ” Nosotros somos un partido de Estado. Otros partidos hacen política de bar, como estar viendo el fútbol en el sofá y discutir la alineación del entrenador”.

Ambiente:

Familiar en Santander…

Más animado en Oviedo

Nuevos conceptos: “Los presuntamente adultos”; “la indigencia intelectual” (Cayetana Álvarez de Toledo)

El mensaje del día: “No hay nada más patriótico hoy que echar a Pedro Sánchez”.

Promesas electorales: “Hacerlo mejor”;”Que Asturias vuelva a ser un paraíso natural”;

Reencuentros: (foto: David Mudarra)

Oliñas veñen

Echo de menos… La libertad de movimientos, las pequeñas cosas.

Desayuno: en el aeropuerto (Madrid)

Comida: caliente (Santander). Papá, para que veas que como pescado.

Cena: sándwich en el hotel y cerveza del deber cumplido.

Revista de prensa. Visto en El diario Montañés…

Mañana: Barcelona y Zaragoza