Diario de la desescalada (XII)

Fase: 0

Pasos: 11.057

Horario: 20.15 a 22.15

Consumo de móvil: 9 horas, 7 minutos

Playlist (hoy muy variado)

Maybe, Janis Joplin

Take five, The Dave Brubeck Quartet

Return of the Mack, Mark Morrison

– Pride (in the name of love), U2

Summer of love, U2

The greatest, Cat Power

Every word, Sade

– Need your love, Curtis Harding

Ordinary world, Duran Duran

Outfit: como esto se retrasa, he empezado a ponerme la ropa bonita que tenía reservada para la Fase 1, pero veo en los escaparates que las tendencias van por otro lado:

No me veo…

Tampoco…

De aquí, sólo el unicornio, quizá para una diadema

Paisaje:

Estados de ánimo

1.

2.

3.

4.

¡El mar!

Incidencias / observaciones:

– Los futbolistas se santiguan al salir al campo y yo me paro delante de todos los buzones que veo, por si viene alguien con una carta manuscrita, es decir, con un historión. Son manías. Hoy no vino nadie, pero me habían dejado un mensaje (ver ilustración). El resto del paseo, he imaginado cómo sería todo esto si nos hubiera pillado sin smartphones ni wifi, sin zoom ni WhatsApp. Tendríamos que escribirnos cartas con papel y bolígrafo. ¡Y sellos! Los estancos serían -como ahora, pero por distintos motivos- considerados actividad esencial y a las ocho, además de a los sanitarios y a los empleados del supermercado, aplaudiríamos a los carteros. La gente guardaría durante años las cartas de la cuarentena para poder contar a los nietos la vez que tuvimos que encerrarnos en casa por un virus que empezó comiendo murciélagos. “Todos menos unos que salieron a protestar con cacerolas, que es lo que mostraba ese cuadro grande que vimos ayer en El Prado: La revuelta de los Cayetanos”.

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (XI)

Fase: 0

Pasos: 6.478

Horario: 21.37 a 22.50

Hito: dos meses desde que se decretó el estado de alarma.

Videollamadas: 1 con 5 personas (todas en fase 1 menos yo).

Consumo de móvil: 10 horas, 43 minutos (hoy tuvimos sesión de control y comisiones varias).

Outfit: vaqueros, jersey suave, gabardina de cuadritos, mascarilla (¿A vosotros también os hace orejas de soplillo o me la pongo mal? Los tutoriales no hablan de esto).

Playlist:

Don’t wait too long, Madeleine Peyroux

Taking over, Joe Goddard

Lost, Frank Ocean

Georgia, Tiggs da Author

Told you so, Cameo culture

Bleu, Worakls

Somos dos, Bomba Estéreo

– On hold, The xx

Plage isolée, Polo & Pan

Paisaje:

Dadme tiempo…

¿Si llamas, viene él? Si no, es publicidad engañosa de la Casa de Comidas.

Hoy Velarde tuvo visita…

Mentireiros…

Incidencias:

– Estos días de paseo, he visto que muchos habéis colgado guirnaldas y que en algunos balcones hay happy hour, os lo pasáis fenomenal y ligáis sin parar. Solo quiero deciros, desde mi patio interior, que no me dais ninguna envidia. Cero. O sea, es que ni lo voy a comentar.

– Se cumplen dos meses del estado de alarma y he hecho balance mentalmente durante el paseo. Definitivamente, desaproveché mis últimos días de libertad y subestimé a toda esa gente que me daba de comer (ahora que sé lo que es cocinar, no me explico cómo son tan baratos los platos). Me duele más aún el penalti en Vallecas al final del segundo tiempo (último partido que vi en el campo) y siendo muy besucona, creo que no di los besos suficientes. Tiene que ver con que no elegí muy bien las compañías -pasé más tiempo entre leones que entre seres queridos o atractivos- y con que pensé que tenía mucho margen para darlos. Te confías y al final, empate. Nunca máis.

Deberes:

– Localizar a un feliz.

Diario de la desescalada (VII)

Fase: 0

Hito: Primera semana con licencia para pasear. Periodismo de datos:

Pasos: 9.220

Horario: 21 a 22.40

Outfit: vaqueros, jersey de lunares que compré el verano pasado en mercadillo de Portonovo, chaqueta suave, pelo mojado, raya del ojo (es sábado).

Playlist. Hoy pocas canciones porque me llamó mi amigo David in itinere y volvimos a jugar a arreglar el periodismo (y mi vida)

Don`t stop `till you get enaugh, Michael Jackson

Bongo Bong, Manu Chao

Feel it still, Portugal. The man

Muy tranquilo, Gramatik

Crystalised, The xx

Paisaje:

1. Como sois muchos, me he escondido un rato aquí, en la calle del Codo. En Madrid Secreto luego he descubierto que se llama así por sus escasos 75 metros de longitud y por la forma que tiene, “creando casi un ángulo de 90 grados”. El nombre se lo puso el Marqués de Grabal a principios del siglo XVIII. También cuenta que Alatriste quedó con varios para pegarse justo ahí y que Quevedo, al parecer, la utilizaba para orinar (es oscura y estrecha) cuando volvía de las tabernas de alrededor. Pero no solo eso. Cuenta Madrid secreto: “El escritor siempre elegía el mismo portal de la calle, por lo que algún vecino cansado con la situación pintó una cruz con un mensaje: «No se mea donde hay una cruz” Quevedo tuneó el mensaje: “No se coloca una cruz donde se mea». No hay forma de contrastar.

2. Primera vez que lo veo a la luz del día:

3. Ambiente… ¿navideño?

4. Promesas…

5. Y más promesas

Incidencias:

1. No os lo vais a creer, pero me he encontrado más seres queridos. Hoy iban en bici (ellos). Emoción máxima al oír gritar mi nombre en exteriores. Aquí la prueba. Saludarse con el codo. El mundo está loco, loco.

2.       Como he ido hablando con David casi todo el paseo, me he perdido y he aparecido en un sitio donde revoloteaban un montón de murciélagos. No me cabe en la cabeza que todo esto haya empezado comiéndoselos.

Deberes:

1. Alquilar una bici.

2. Aprender a cocinar todas las cosas que me han llegado hoy y que he pedido creyendo que sabía de lo que hablaba.

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (VI)

Fase: 0

Pasos: 8.474

Horario: 21 a 23 horas.

Consumo de móvil:10 horas 52 minutos.

Outfit: Un jersey de yoga que en su día compré porque era muy suave, no porque hiciera yoga; vaqueros, coleta, cara-pan. Estreno lentillas.

Playlist:

Grandma`s hands, Bill Withers

Some unholy war, Amy Winehouse

Louie, Louie, Ike & Tina Turner

For what it`s worth, Buffalo Springfield

Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd

What a man, Linda Lyndell

Boom Boom, John Lee Hooker

Lets stay together, Al Green

Hold on, I`m coming, Sam & Dave

Respect, Aretha Franklin

Paisaje:

He hecho la ruta de los viernes. Cenar aquí con mis amigos…

Bailar aquí con lo que surja…

Dios aprieta… pero no ahoga

Incidencias

1. La desescalada es un poco como Nochevieja, aunque todos vayamos peor vestidos. El 31 de diciembre haces propósitos de año nuevo y ahora haces propósitos para la fase 1, la 2, la 3 y la 4. Yo tengo ya cerrado hasta finales de junio: quedadas varias de 10; ruta de terrazas secretas; excursiones a casas rurales dentro del área sanitaria; y aprender a tocar esto que me he encontrado en mi paseo. Mirad qué monada

2. No me vais a creer, pero me he encontrado con ¡dos! seres queridos en la calle. Madrid en desescalada es como Coruña, pero sin mar: Conoces a todo el mundo en tu kilómetro, aunque sea de cara.

Deberes:

– Apuntar todos los consejos que me han dado para freír el huevo perfecto. Tengo a toda la familia de sangre y a la incorporada involucrada en la operación. Empieza a haber mucha presión en la grada, pero no pienso fallar.

–          Comprar y utilizar crema de manos. Se me están borrando las huellas dactilares de tanto lavarlas.

Revista de prensa

Diario de la desescalada (III)

Fase: 0

Pasos: 6.087

Horario: de 21 a 22.15

Consumo de móvil: 10 horas, 4 minutos

Playlist:

Flight over África, John Barry

Siboney, Connie Francis

Nessum Dorma, Pavarotti

Dream a little dream of me, Ella Fitzgerald

Purple rain, Prince

At Last, Etta James

Ancora, Ludovico

I Think of you, Rodriguez

Way down in the hole, Domaje

Wild horses, The Rolling Stones

Outfit: mi sudadera vintage de Polaroid, mallas del Decathlon, pelo mojado.

Paisaje:

Gente haciendo planes…

Reencuentros:

Hola Julia

Dios aprieta… pero no ahoga: ¡Galicia a domicilio!

Incidencias:

1. Vivir para contarlo. Hoy casi me atropella un patinador. Iba a 120 por hora, sin control, y estoy segura de que sin carné. Debió de subirse por primera vez a los patines el sábado pasado. Toda mi vida pasó por delante. De hecho, fue una niña gorda de primera de comunión con flequillo y cancán la que me gritó apártate en el segundo justo. Al conductor temerario le perdono porque me recordó la excursión a la nieve, cuando hice el recorrido de telesilla a telesilla en una perfecta línea recta, a 200 y con los ojos cerrados. Teniendo en cuenta las circunstancias, he de decir que hice un aterrizaje con los esquís propio de Nadia Comaneci. No me rompí nada y al final tampoco me denunció nadie.

2. He observado mucha tensión en los convivientes. Salen juntos a pasear, pero no se hablan. Van mirando el móvil y hacen fotos (al paisaje, no al otro). Vi muchas parejas así y al final seguí a una, para ver si había reconciliación en el camino. Ni una palabra en 15 minutos. Ni una caricita al parar en el semáforo. Creo que están en su última prórroga.

Deberes:

–          Leer bien el BOE para explotar a tope la fase 0 y pedir citas previas en sitios.

Revista de prensa: ¿Aquí no hay una contradicción?

Diario de la desescalada (I)

Fase: 0

Pasos: 6.495 el sábado y 6.081 el domingo. Media de la semana anterior: 233/ día. Media de esta semana: 2.156.

Horario: sesión golfa, de 22 a 23 horas.

Videollamadas: 2 (con 14 personas en total)

Consumo de móvil: 7 horas, 3 minutos el domingo; 7 horas, 12 minutos el sábado

Paisaje: un poco Blade Runner

Playlist:

Move on up, de Curtis Mayfield

– Everybody’s free (to feel good), de Rozalla

The Power, de Snap!

Ride on time, de Black Box

I see you baby, de Groove Armada

Cosmic girl, de Jamiroquai

Porcelain, de Moby

Thinking of you, de Sister Sledge

Get down on it, de Kool & the Gang

Time is Now, de Moloko

Good Times, de Chic

Outfit:

Sábado: vaqueros, mi jersey favorito de cachemire, la gabardina bonita de cuadritos. Rímel, labios rojo atardecer de Kenia. Melena pantojil al viento.

Domingo: vaqueros, camiseta negra. Maquillaje efecto cara lavada. Coleta alta.

Observaciones:

– He vuelto a casa sintiéndome mejor que cuando salí. Eso, bien.

– La libertad engancha y quieres más. De momento, controlo, pero entiendo la preocupación de Simón por los rebrotes. A los 15 minutos de estar en la calle, quería llamar a los telefonillos de todos mis amigos y decirles que si podían bajar a jugar. A la media hora me han entrado unas ganas locas de ir al Barco a bailar. A los 45, quería abrazar a todos los policías. Al llegar a casa he buscado “besos desescalada” en Google (no hay nada previsto aún).

Deberes:

– Cambiar el armario de invierno porque ahí fuera han cambiado de estación.

– Organizar encuentros casuales con amigos en el kilómetro 0.

– Hacerse con un conviviente para la próxima pandemia. O una bici.

Revista de prensa:

– En Coruña mi padre se ha afeitado la barba para salir a pasear y ganar aerodinámica.

Mis favoritos

Hay que ser objetiva, neutral, mantener la imparcialidad. No se debe, pero confieso que tengo favoritos. Desde hace años son los que tienen muchos más que yo. Aprendí a apreciarlos con los que me tocaron de serie: dos pares de abuelos excepcionales e interesantísimos. Luego, trabajando, he tenido la oportunidad de entrevistar a muchos, casi siempre en circunstancias duras. Por ejemplo, delante de una fosa común abierta, buscando un esqueleto con reloj, el de su padre. La gente mayor es dura, pero sabe ser tierna. Es sabia, pero humilde. Y un lujo para mi oficio: nadie tiene tanto que contar y por contar.

Mi abuela materna, Fina, se fue demasiado pronto. Yo tenía diez años y perderla es el primer recuerdo que tengo de la tristeza. Los bebés y los niños lloran mucho, pero de adulto no te acuerdas. La primera vez que miro atrás y me veo llorando es el día que me dijeron que ella se había ido “al cielo”. Y no es solo porque sus nudillos fueran la máquina de cosquillas más perfecta que existe; porque hiciera la mejor tortilla con tomate del mundo o porque su maravillosa tienda (ferretería, juguetería y lo que surja) fuera el lugar donde yo he sido más feliz en toda mi vida, sino porque tenía algo que identifiqué ya de mayor, cuando aprendí la palabra: un carisma de aquí a Finisterre.

Después fui perdiendo al resto de mis abuelos, mis dos Ángeles, el paterno y el materno, y a María Luisa. Empecé a conocer a los abuelos de otros. Me gustan mucho los niños- especialmente algunos-, y los adultos -especialmente algunos-, pero tengo debilidad por los mayores porque son los que concentran, en mayor porcentaje, las cosas que me gustan. Por ejemplo, han sido muy trabajadores, y eso siempre me ha derretido: ver a alguien esforzándose en lo que hace, sea lo que sea. Son discretos, no se gustan; a veces no hablan mucho si no insistes, pero si aciertas con la pregunta, que es una de mis sensaciones favoritas, es como descubrir una fuente de petróleo. Son tesoros escondidos, cofres por abrir. 

Entre los 47 millones de españoles asustados pienso en ellos los primeros, por razones obvias. Tienen la fuerza de la experiencia, de la acumulación de datos y vivencias, pero la debilidad física de los años. Son la generación más generosa y antes del coronavirus lo han demostrado de sobra: prestando su pensión a los hijos durante la crisis; cuidando siempre de los nietos. Abofetearía uno a uno a los que no han entendido que hay que quedarse en casa; a los que con ignorancia y soberbia – tan peligrosas ahora- siguen actuando como si esto no fuera con ellos. Como no puedo hacerlo, recuerdo el motivo para quedarse en casa por aquí: se lo debemos. A todos los que sí han entendido, y que afortunadamente son mayoría, muchas gracias por proteger a mi gente favorita.