Diario de la desescalada (XVI)

Fase: 0

Pasos: 10.185

Horario: 20.50 a 22.50

Consumo de móvil: 7 horas, 49 minutos

Outfit: juvenil. Llevaba encima demasiadas prendas para salir a caminar rápido como Rajoy – parece que no, pero sudas- así que, 20 años después, he vuelto a atarme el jersey a la cintura.

Playlist:

– Try a little tenderness, Otis Redding

Blame it on the boogie, The Jacksons

Hey Joe, Jimi Hendrix

Ooh La La, The wiseguys

Brimful of Asha, Cornershop

Remember me, Blue boy

– Boys dont cry, The Cure

Losing my religion, R.E.M.

Paisaje:

1. El único que me ha mirado hoy

2. Probablemente caducado desde mucho Antes del Coronavirus

– Anocheciendo en 3…

2…

1…

Incidencias / observaciones:

– Hoy me he dado cuenta de que desde que empezó todo esto, voy más ligera porque nadie me entrega publicidad por la calle. ¿Será uno de los oficios que se extingan con el coronavirus? Yo antes aceptaba siempre, para aligerar también la jornada del repartidor, pero incluso cuando ya haya pasado lo peor, recoger propaganda parecerá un riesgo innecesario, evitable. Luego me he fijado en que la publicidad ya es distinta. Ahora todo parecen anuncios de Navidad, aunque estemos en mayo. Tienen esa ñoñería sólo tolerable cuando uno está a punto de volver a casa después de un montón de tiempo para abrazar a familiares que hace mucho que no abraza. Lloro con casi todos.

Deberes:

– Comprar huevos. La presión de la grada me hizo retrasar el momento de freír el quinto, el que tenía que salir perfecto con todos vuestros consejos, pero resulta que estas cosas caducan súper rápido. Haberme dicho.

Revista de prensa. Tengo miedo:

Diario de la desescalada (XV)

Fase: 0

Pasos: 7.976

Horario: 21.50 a 23.00

Videollamadas: 2. Total: 14 personas.

Consumo de móvil: 7 horas, 50 minutos

Playlist:

Charo, Quique González y los detectives

A ninguna parte, Manolo Tena

– Lo que construimos, Natalia Lafourcade

Perfume de carnaval, Jacinto Piedra

-Nem ás paredes confesso, Amália Rodrigues

Sueño con serpientes, Silvio Rodríguez

Lucky man, The Verbe

Champagne supernova, Oasis

Paisaje:

1. Abanicos para guardar la distancia de seguridad en las terrazas. Y repelentes en general.

2. A Audrey le funcionaba, pero yo he estado un buen rato delante y nada. Quizá porque iba con el estómago vacío

3. Mírala, mírala

Incidencias / observaciones:

– Hoy le he guiñado un ojo a un chico que iba en bici y me he puesto colorada como un tomate debajo de la mascarilla. La emoción del mes.

Deberes:

– Intentarlo otra vez con la clase de relajación que me da risa.

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (XIII)

Fase: 0

Pasos: 6.075

Horario: 22.05 a 23.05 (primera vez que me escondo de la policía).

Outfit. Un cromo: jersey con bolitas, vaqueros rotos, plumífero, esos moños deshechos que a mí no me salen y la mascarilla hasta arriba por si me cruzaba con alguien (conocido).

Playlist: como si estuviera en El Barco

I want you back, Jackson five

He’s the greatest dancer, Sister sledge

Hard to handle, Otis Redding

Like sugar, Chaka Khan

– That’s the way (I like it), KC & the sunshine band

Cosmic girl, Jamiroquai

Rose rouge, St Germain

– My friend, Groove armada

So flute, St Germain

Paisaje:

– Fresquito

– ¡Censura!

– Clásicos a puerta cerrada

Incidencias / observaciones:

1. Desde que tengo y me pongo mascarilla para salir a la calle (anteayer), miro mal a los que no la llevan y que, de repente, me parecen unos irresponsables. Esto me ha hecho pensar en la violencia de los conversos. Los exgorditos que te miran mal si te pides la pasta carbonara en la cena; los que corrían delante de los grises y ahora los echan de menos; los que quemaban los bares y ahora organizan sus días libres según el calendario de maratones. Gente peligrosa los runner. Ojo. Atentos. Cuidado.

2. Al ver esto:

Inmediatamente he dicho: “Y con tu espíritu”. No voy a misa desde los 10 años, cuando se murió mi abuela Fina. Pero podría dar una, me las sé de memoria. También las valencias químicas, en las que no volví a pensar desde una época antes conocida como segundo de BUP. Me resulta curioso cómo algunas cosas que no utilizas se pegan a la memoria como un traje de buzo al cuerpo y otras que te apetecería guardar, desaparecen enseguida. Creo que escribo este diario también por eso: para registrar las renuncias. Para que no se me olvide que hubo una vez que estuve presa y disfrutar al máximo de la libertad cuando venga.

Deberes:

– dormir

Revista de prensa: Qué ternura

Diario de la desescalada (VIII)

Fase: 0

Pasos: 6.198

Horario: de 22 a 23 horas.

Outfit: vaquero, jersey y chaqueta (En la hora golfa refresca).

Consumo de móvil: 7 horas, 2 minutos.

Videollamadas: 3. Una hasta las tres de la madrugada con dos de mis amigos más antiguos y con tres nuevos. La del aperitivo del domingo. La de los Junqueras. Total: 18 personas y tres perros.

Playlist:

When love comes to town, U2 y BB King

Green Power, Little Richard (de homenaje)

– Hound dog, Big Mama Thornton

Step, Vampire Weekend

– Praise you, Fatboy slim

How Bizarre, OMC

Zealots, Fugees

– I need a man to love, Janis Joplin

Paisaje:

1. Por cierto, ¿vosotros cómo sabéis qué día es ahora que no hay fútbol?

2. Qué riquiños

3. “Novedades”

Dios aprieta…

… pero no ahoga: He hecho una pausa larga aquí, delante de Peña. He decidido que tiene una mandíbula perfecta y que quiero despeinarlo de verdad.

Incidencias:

En el último día en la fase 0 para muchos, he pensado mucho en él. Sentidiño, por favor.

Deberes:

– Retomar este plan

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (VII)

Fase: 0

Hito: Primera semana con licencia para pasear. Periodismo de datos:

Pasos: 9.220

Horario: 21 a 22.40

Outfit: vaqueros, jersey de lunares que compré el verano pasado en mercadillo de Portonovo, chaqueta suave, pelo mojado, raya del ojo (es sábado).

Playlist. Hoy pocas canciones porque me llamó mi amigo David in itinere y volvimos a jugar a arreglar el periodismo (y mi vida)

Don`t stop `till you get enaugh, Michael Jackson

Bongo Bong, Manu Chao

Feel it still, Portugal. The man

Muy tranquilo, Gramatik

Crystalised, The xx

Paisaje:

1. Como sois muchos, me he escondido un rato aquí, en la calle del Codo. En Madrid Secreto luego he descubierto que se llama así por sus escasos 75 metros de longitud y por la forma que tiene, “creando casi un ángulo de 90 grados”. El nombre se lo puso el Marqués de Grabal a principios del siglo XVIII. También cuenta que Alatriste quedó con varios para pegarse justo ahí y que Quevedo, al parecer, la utilizaba para orinar (es oscura y estrecha) cuando volvía de las tabernas de alrededor. Pero no solo eso. Cuenta Madrid secreto: “El escritor siempre elegía el mismo portal de la calle, por lo que algún vecino cansado con la situación pintó una cruz con un mensaje: «No se mea donde hay una cruz” Quevedo tuneó el mensaje: “No se coloca una cruz donde se mea». No hay forma de contrastar.

2. Primera vez que lo veo a la luz del día:

3. Ambiente… ¿navideño?

4. Promesas…

5. Y más promesas

Incidencias:

1. No os lo vais a creer, pero me he encontrado más seres queridos. Hoy iban en bici (ellos). Emoción máxima al oír gritar mi nombre en exteriores. Aquí la prueba. Saludarse con el codo. El mundo está loco, loco.

2.       Como he ido hablando con David casi todo el paseo, me he perdido y he aparecido en un sitio donde revoloteaban un montón de murciélagos. No me cabe en la cabeza que todo esto haya empezado comiéndoselos.

Deberes:

1. Alquilar una bici.

2. Aprender a cocinar todas las cosas que me han llegado hoy y que he pedido creyendo que sabía de lo que hablaba.

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (VI)

Fase: 0

Pasos: 8.474

Horario: 21 a 23 horas.

Consumo de móvil:10 horas 52 minutos.

Outfit: Un jersey de yoga que en su día compré porque era muy suave, no porque hiciera yoga; vaqueros, coleta, cara-pan. Estreno lentillas.

Playlist:

Grandma`s hands, Bill Withers

Some unholy war, Amy Winehouse

Louie, Louie, Ike & Tina Turner

For what it`s worth, Buffalo Springfield

Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd

What a man, Linda Lyndell

Boom Boom, John Lee Hooker

Lets stay together, Al Green

Hold on, I`m coming, Sam & Dave

Respect, Aretha Franklin

Paisaje:

He hecho la ruta de los viernes. Cenar aquí con mis amigos…

Bailar aquí con lo que surja…

Dios aprieta… pero no ahoga

Incidencias

1. La desescalada es un poco como Nochevieja, aunque todos vayamos peor vestidos. El 31 de diciembre haces propósitos de año nuevo y ahora haces propósitos para la fase 1, la 2, la 3 y la 4. Yo tengo ya cerrado hasta finales de junio: quedadas varias de 10; ruta de terrazas secretas; excursiones a casas rurales dentro del área sanitaria; y aprender a tocar esto que me he encontrado en mi paseo. Mirad qué monada

2. No me vais a creer, pero me he encontrado con ¡dos! seres queridos en la calle. Madrid en desescalada es como Coruña, pero sin mar: Conoces a todo el mundo en tu kilómetro, aunque sea de cara.

Deberes:

– Apuntar todos los consejos que me han dado para freír el huevo perfecto. Tengo a toda la familia de sangre y a la incorporada involucrada en la operación. Empieza a haber mucha presión en la grada, pero no pienso fallar.

–          Comprar y utilizar crema de manos. Se me están borrando las huellas dactilares de tanto lavarlas.

Revista de prensa

Diario de la desescalada (III)

Fase: 0

Pasos: 6.087

Horario: de 21 a 22.15

Consumo de móvil: 10 horas, 4 minutos

Playlist:

Flight over África, John Barry

Siboney, Connie Francis

Nessum Dorma, Pavarotti

Dream a little dream of me, Ella Fitzgerald

Purple rain, Prince

At Last, Etta James

Ancora, Ludovico

I Think of you, Rodriguez

Way down in the hole, Domaje

Wild horses, The Rolling Stones

Outfit: mi sudadera vintage de Polaroid, mallas del Decathlon, pelo mojado.

Paisaje:

Gente haciendo planes…

Reencuentros:

Hola Julia

Dios aprieta… pero no ahoga: ¡Galicia a domicilio!

Incidencias:

1. Vivir para contarlo. Hoy casi me atropella un patinador. Iba a 120 por hora, sin control, y estoy segura de que sin carné. Debió de subirse por primera vez a los patines el sábado pasado. Toda mi vida pasó por delante. De hecho, fue una niña gorda de primera de comunión con flequillo y cancán la que me gritó apártate en el segundo justo. Al conductor temerario le perdono porque me recordó la excursión a la nieve, cuando hice el recorrido de telesilla a telesilla en una perfecta línea recta, a 200 y con los ojos cerrados. Teniendo en cuenta las circunstancias, he de decir que hice un aterrizaje con los esquís propio de Nadia Comaneci. No me rompí nada y al final tampoco me denunció nadie.

2. He observado mucha tensión en los convivientes. Salen juntos a pasear, pero no se hablan. Van mirando el móvil y hacen fotos (al paisaje, no al otro). Vi muchas parejas así y al final seguí a una, para ver si había reconciliación en el camino. Ni una palabra en 15 minutos. Ni una caricita al parar en el semáforo. Creo que están en su última prórroga.

Deberes:

–          Leer bien el BOE para explotar a tope la fase 0 y pedir citas previas en sitios.

Revista de prensa: ¿Aquí no hay una contradicción?

Diario de la desescalada (II)

Fase: 0

Hito: primer día laborable con licencia de paseo.

Pasos: 12.641. Ojo a la gráfica:

Horario: 20.30 a 22.45 (para algo he salido en sudadera).

Videollamadas: 0

Consumo de móvil: 10 horas, 33 minutos

Playlist:

Superstition, de Stevie Wonder

Green power, de Little Richard

Lets get it on, de Marvin Gaye

To Zion, de Lauryn Hill

Happy, de Pharrel Williams

Use me, de Bill Withers

Cry to me, de Salomon Burke

I smell trouble, de Ike & Tina Turner

I feel good, de James Brown

Outfit:

Mallas de Decathlon, sudadera de Amancio, un poco de colorete, cejas-tendencia.

Paisaje: De día es otra película.

Dios aprieta, pero no ahoga:

Mi cine, cerrado

Mi Zara, cerrado

Pero mi librería: ¡abierta!

Incidencias:

– ¡He visto a un ser querido! ¡Sin pantalla! No es conviviente, pero hemos caminado juntos un rato a la distancia reglamentaria. Era la primera vez que nos veíamos con ropa de deporte y sin un periódico o un bar por el medio. Además, luego hemos ido a ver a otros seres queridos a los que convocamos por teléfono para que se asomaran a su terraza. Sorprendente buena acústica calle- 8º piso. Todo muy emocionante. Y queda por escrito: han prometido hacerme tortilla en la fase 1.

– Me ha salido una ampolla en el pie, como a los peregrinos.

– Como hoy iba hablando, he tragado un mosquito.

– A la luz del día hay mucha más gente por la calle, pero también ves pájaros.

Deberes:

– Comprar algo para la ampolla y una mascarilla para los mosquitos.

– Mudarme a una casa con terraza.

Revista de prensa:

La OTAN hoy ha aprendido a fabricar su propia plastilina con harina blanca, sal, agua, aceite y colorante.

Diario de la desescalada (I)

Fase: 0

Pasos: 6.495 el sábado y 6.081 el domingo. Media de la semana anterior: 233/ día. Media de esta semana: 2.156.

Horario: sesión golfa, de 22 a 23 horas.

Videollamadas: 2 (con 14 personas en total)

Consumo de móvil: 7 horas, 3 minutos el domingo; 7 horas, 12 minutos el sábado

Paisaje: un poco Blade Runner

Playlist:

Move on up, de Curtis Mayfield

– Everybody’s free (to feel good), de Rozalla

The Power, de Snap!

Ride on time, de Black Box

I see you baby, de Groove Armada

Cosmic girl, de Jamiroquai

Porcelain, de Moby

Thinking of you, de Sister Sledge

Get down on it, de Kool & the Gang

Time is Now, de Moloko

Good Times, de Chic

Outfit:

Sábado: vaqueros, mi jersey favorito de cachemire, la gabardina bonita de cuadritos. Rímel, labios rojo atardecer de Kenia. Melena pantojil al viento.

Domingo: vaqueros, camiseta negra. Maquillaje efecto cara lavada. Coleta alta.

Observaciones:

– He vuelto a casa sintiéndome mejor que cuando salí. Eso, bien.

– La libertad engancha y quieres más. De momento, controlo, pero entiendo la preocupación de Simón por los rebrotes. A los 15 minutos de estar en la calle, quería llamar a los telefonillos de todos mis amigos y decirles que si podían bajar a jugar. A la media hora me han entrado unas ganas locas de ir al Barco a bailar. A los 45, quería abrazar a todos los policías. Al llegar a casa he buscado “besos desescalada” en Google (no hay nada previsto aún).

Deberes:

– Cambiar el armario de invierno porque ahí fuera han cambiado de estación.

– Organizar encuentros casuales con amigos en el kilómetro 0.

– Hacerse con un conviviente para la próxima pandemia. O una bici.

Revista de prensa:

– En Coruña mi padre se ha afeitado la barba para salir a pasear y ganar aerodinámica.

Connecting people

Empecé 2020 volviendo a 2005. No fue algo voluntario. Perdí el móvil en nochevieja y tuve que recuperar mi viejo Nokia 6300, una pieza arqueológica, sin internet, ni whatsapp, ni Telegram, ni Twitter,ni Facebook, ni Instagram. Un teléfono

raso,  con solo dos funciones: llamar y enviar SMS. Meterme en la carpeta de mensajes recibidos –lo que tuve que hacer pulsando auténticos botones, porque la minúscula pantalla por supuesto no era táctil- fue como viajar en el tiempo; como encontrar un fósil, una huella antiquísima de mi paso por aquí. El primer mensaje tenía fecha de 2005, cuando no había smartphones o yo creía que no los necesitaba. Me pareció, leyéndolos, que pertenecían a alguien muy feliz; que la vida era más fácil, como los aparatos. 

La persona que leía los SMS, o sea yo, no había dormido precisamente por temor a quedarse dormida – los smartphones provocaron la extinción de los despertadores y otras especies electrodomésticas-. Y experimentaba un cuadro de ansiedad con angustia, palpitaciones e incluso alucinaciones, porque oía notificaciones de whatsapp que no existían más que en mi cerebro, como ese dolor fantasma que sucede a las amputaciones. No sé cuántas veces, en las 24 horas que estuve sin iPhone, hice el amago de buscar el teléfono que ya no tenía, pero fueron muchísimas.  Una cantidad patológica. 

En el metro, viendo a todos mis vecinos de vagón enfrascados en sus pantallas táctiles, llenas de aplicaciones y otras cosas maravillosas, sentí verdadera envidia. Los odié con todas mis fuerzas – a mujeres, hombres, adolescentes y ancianos-  y los puños apretados para engañar a las manos vacías. Saqué entonces del bolso mi reliquia. Acorralados, como estábamos, bajo tierra, pude escuchar perfectamente los murmullos y risas que iban cambiando de estación a estación. Abrí la carpeta de fotos y aparecieron unas sombras de colorines. Con mucho esfuerzo pude llegar a identificar un exnovio borroso y una ciudad distinta. Después abrí la carpeta de SMS. Estaban llenos de cosas bonitas.  Tan bonitas, que me sorprendió haberlas olvidado. Las escribían personas que me querían y que ahora lo hacen de otra forma. Eran dos o tres al día, no más. Pero cada palabra estaba muy bien elegida; no eran –ni literal ni figuradamente- gratuitas.  Algunos mensajes reclamaban de forma encantadora que ella volviera de un viaje, de un recado. Otros explicaban por qué él tenía ganas de regresar a ella. Había halagos desarrollados. Había intención y método. Comprendí que se trataba de un diálogo personal, intransferible, sin todas esas herramientas – emoticonos, gifs- que millones de personas utilizamos a diario por falta de imaginación, de ganas o de tiempo.  El soporte podía ser rudimentario; lo que se decía, nunca. 

Uno de los mensajes ya no era de este mundo y al leerlo escuché una voz que lamentablemente no oía desde hace mucho tiempo. Magia.

La lista de contactos era casi tan pequeña como la pantalla. Entonces no necesitaba tantos. Los que estaban siguen estando, pero en el nuevo teléfono aparecen ahora entre un montón de nombres, siglas y cargos. A algunos números de esa lista primitiva, original, ya no puedo llamar porque no hay nadie al otro lado.

Empecé 2020 viajando a 2005. Ya tengo iPhone, y he recuperado whatsapp, Telegram, Twitter, Instagram y Facebook. Pero echo en falta lo que ya tuve. En todos los viajes se pierde algo.