Diario de recamPPaña. Y 9

Diario de recamPPaña. Y 9

Me despierto en… Valencia

Horas de sueño… 6.30. Media en 9 días: 6,4

Duermo en… Madrid.

Kilómetros: 355. Total en 9 días: 5.177.

Oído en la caravana:

⁃ “Yo de mayor quiero ser Pío García Escudero”

⁃ “Mañana os voy a echar de menos”

– “Mentiroso”

Oído en el mitin:

Quiero invitaros a que metáis la mano, ahora cuando lleguéis a casa, en el buzón de vuestros vecinos y cojáis los sobres de la bandera de España [los de Vox] y los tiréis al cubo de la basura” (Miguel Tellado, secretario general del PP gallego).

– “Nos fuimos a dormir y nos dolía España” (José Luis Martínez Almeida).

– “Queridos Píos” (en mayúscula, porque Casado se refería a Pío García Escudero y compañía).

– “Sánchez se cree el sheriff” (Ana Pastor)

– “Todos los españoles son mis jefes” (Casado, como yo)

Front row… en Barcelona

El mensaje del día: Votar a Ciudadanos y a Vox es “marcarse un gol en propia meta”.

El lapsus: Almeida confunde a Ángel Gabilondo… con su hermano Iñaki.

Promesas electorales: “liberaros de todos los mantras del socialismo”; “No demonizar el diésel”; ser “el bote salvavidas de España”; callar a la orquesta (del Titanic).

Los años no pasan por él… DJ Pulpo

2016 (Colón, ahora territorio Vox)

2019 (Plaza de Toros de Las Ventas)

Y mientras, en Murcia… Teodoro García Egea recita un poema. Dentro vídeo
https://twitter.com/teogarciaegea/status/1192911288843812865?s=21

Minutos musicales

Piropos electorales: “Nunca está cansado” (Ana Pastor, sobre Casado).

Desayuno: en Valencia

Comida: ¡en casa!

Cena: sándwich en Las Ventas

Lo mejor del día... Volver a ver a los amigos (aunque en condiciones extremas)

Lo peor del día… Pensar en lo que queda

Mañana: A reflexionar

Agradecimientos: A Itziar y Álvaro, esos seres del PP que responden con paciencia cuando preguntamos por enésima vez cuánto falta para llegar, y a los que pedimos “un poquito más” todas las mañanas. A súper María, de El Corte Inglés, que tuvo el detallazo de echarnos de menos desde un congreso de gente normal con horarios normales; y a todos mis compañeros: sin las cosas que he oído en la caravana estos nueve días habrían sido muchísimo más largos.

Diario de recamPPaña. Día 8

Me despierto en… Zaragoza.

Horas de sueño… ¡7.30!

Duermo en… Valencia

Kilómetros: 309

Lo mejor del día: ellos

Lo peor del día: crisis vocacional.

Oído en la caravana:

⁃ “En esa colcha hay ADN para 10 CSI”

– “Me ajunquero aquí”

– “¿A cuántas lunas está el mitin?”

Oído en la cola para entrar en el mitin:

– “Oiga, que yo soy la alcaldesa de xxx”

Oído en el mitin:

– “¡Han puesto el listón ético y estético tan alto!(Isabel Bonig, líder del PP valenciano)

– “Más país es la forma cobardica de no decir Más España” (María José Catalá, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia)

– “Uno no es de donde nace, sino de donde pace” (Pablo Casado)

– “No os dejéis mancillar” (Casado).

– “Hay una crisis como la copa de un pino” (Casado).

– “¿Te imaginas que yo hubiera dicho que la fiscalía depende del Gobierno? Me tendría que haber ido a Nueva Zelanda” (Casado, sobre las palabras de Sánchez).

Promesas electorales: “No hacerse los simpáticos en Europa”; “comprometerse con los cítricos”; “proponer mantener la exención fiscal para los jóvenes que ganen menos de 1.400 euros al año”.

Piropos electorales:

– “Teodoro García Egea es, probablemente, el murciano más importante que ha habido en la política española por su capacidad de influencia en el partido más grande de España” (Casado).

– “Es nuestro valenciano más universal después de san Vicent Ferrer: Esteban González Pons” (Bonig)

Lo que nos llega de otros partidos: Vox nos re-veta.

Desayuno: Aparentemente, en Boston, Zaragoza.

Comida: arroz frente al mar en Valencia. Aunque trabajando.

Cena: tosta cerca del hotel, es decir, de la cama.

Mañana: Madrid (cierre en la plaza de toros de Ventas)

Diario de recamPPaña. Día 7

Diario de recamPPaña. Día 7

Me despierto en… Oviedo

Horas de sueño… 6

Duermo en… Zaragoza (con escala en Barcelona).

Kilómetros: 1.212

Lo mejor del día: Ni idea.

Lo peor del día: despedirnos de María, mucho más que la guía de la caravana de periodistas.

Oído en la caravana:

⁃ “Acaba de pasar por delante el padre de nuestros hijos y ni nos ha saludado” (Era uno de los invitados al mitin que parecía sacado de un catálogo de Ermenegildo Zegna).

– “A 400 metros del hotel hay un karaoke. Ahí lo dejo”.

Oído en el mitin:

– “Esto no es un acto de partido” (Pablo Casado).

– “Esto es un acto de partido” (Rosa Díez).

– “Exhumar algún resto ha llevado a alguno a querer votar con las vísceras. Que nadie caiga en esa provocación” (Luis María Beamonte, líder del PP de Aragón).

– “¡Porque yo he vivido enfrente de un trigal!” (Casado).

– “Teruel existe gracias a los gobiernos del PP” (Casado)

– “Esto os va a sonar: España no merece un Gobierno que les mienta” (Casado, parafraseando a Rubalcaba dos días después del atentado del 11-M).

– “Gracias, Pedro, por el regalo de las elecciones” (Cayetana Álvarez de Toledo)

El mensaje del día: Una di noi (Foto: David Mudarra)

Promesas electorales: “Mirar más allá de los mares”; “nada de viajar a Cuba”; no “abrazarse” con golpistas y enemigos de España.

Música y letra. Obra en el palacio de congresos que evoca uno de los mantras de Casado contra Sánchez: el “Gobierno Frankenstein”. En Zaragoza es una comedia. En el discurso del PP, lo que “pone en peligro la continuidad histórica de España como nación”.

La cita: De JFK, por Pablo Casado: “Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. En un gobierno de leyes, y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba, por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia”.

Oportunidad perdida…

Lo que nos llega de otros partidos:

Desayuno: mucho café (en Oviedo)

Comida: bocata in itinere saliendo de Barcelona y de salmón ahumado (papá, pescado otra vez).

Cena: por determinar en Zaragoza

Mañana: Valencia.

Diario de recamPPaña. Día 6

Me despierto en… Madrid.

Horas de sueño… 2

Duermo en… Oviedo (con escala en Santander).

Kilómetros: 648

Estado de ánimo:

Lo mejor del día: Asturias (aunque fuera solo un ratito desde el bus).

Lo peor del día: lo pronto que empezó.

Agradecimientos: al hotel de Santander que nos dejó tirarnos en el sofá del hall a cerrar los ojos pese a no estar alojados allí.

Oído en la caravana:

– “No somos la España que madruga, somos la España que no duerme”.

– “¿Vive? Tócale a ver si está frío”

Oído en el mitin:

– “Hay silencios atronadores” (Casado)

 “Solo los grandes toreros llevan cornadas en su cuerpo. Los novilleros salen de rositas” (Casado).

– ” Nosotros somos un partido de Estado. Otros partidos hacen política de bar, como estar viendo el fútbol en el sofá y discutir la alineación del entrenador”.

Ambiente:

Familiar en Santander…

Más animado en Oviedo

Nuevos conceptos: “Los presuntamente adultos”; “la indigencia intelectual” (Cayetana Álvarez de Toledo)

El mensaje del día: “No hay nada más patriótico hoy que echar a Pedro Sánchez”.

Promesas electorales: “Hacerlo mejor”;”Que Asturias vuelva a ser un paraíso natural”;

Reencuentros: (foto: David Mudarra)

Oliñas veñen

Echo de menos… La libertad de movimientos, las pequeñas cosas.

Desayuno: en el aeropuerto (Madrid)

Comida: caliente (Santander). Papá, para que veas que como pescado.

Cena: sándwich en el hotel y cerveza del deber cumplido.

Revista de prensa. Visto en El diario Montañés…

Mañana: Barcelona y Zaragoza

Diario de camPPaña. Día 6

Diario de camPPaña. Día 6

Me despierto en… Madrid. Horas de sueño: 7!

Duermo en… Palma de Mallorca

Kilómetros: 692

Encuentre al periodista:

Oído en el mitin: Casado: “Estoy viendo a mi hijo ahí delante comiéndose un bocadillo de sobrasada y me está dando una envidiaaaaa” (y aplausos).

Oído en la caravana*:

– “El debate tenía que hacerse en el programa de Ahora caigo, con una trampilla para que fueran cayendo”.

* comimos con vino

El mensaje del día: El destrozo que un incendio de unas horas provocó en Notre Dame no es nada comparado con lo que puede hacer Sánchez si le dan una legislatura entera.

Lo mejor del día: La sobremesa. Jugando a este test desternillante del Mundo Today para decirte qué partido está más cerca de lo que tú piensas. Repito: comimos con vino.

Lo peor del día: ver a los turistas bañarse y pasear tan pichis sin darse cuenta de que es otro día histórico en el que nos jugamos todo y máis.

Campaña “en positivo“: Sánchez y Drácula en la misma frase. (By Pablo Casado).

Promesas electorales: defender a “la gente de bien”. Redactar la “ley de la ventana rota” contra el vandalismo. Alquileres baratos para jóvenes que se quieran emancipar, mayores de 65 y familias numerosas. Okupas a la cárcel.

Lo que nos llega de otras caravanas: otras caravanas. Cañas en Palma con los que “quieren vender España a trozos y a plazos”. 😊

Desayuno: café en casa.

Comida: arroz frente al mar.

Cena: al lado de este sitio que parecía escenario de la peli de Eyes Wide Shut.

Incidentes: el taxista me persiguió por la T-4 porque me había dejado la maleta en el coche. Intenté pagar la cena con la tarjeta de suscriptor de El País que encontré en Valladolid. “Es de chip, de chip”, le decía a la camarera. Entramos en la fase: solo tengo batería para escribir la crónica del día y necesito que mis compañeros me crucen la calle.

La cita del nativo… Casado: “Como decía Maura, “para gobernar, luz y taquígrafos”

Las cifras: El PP tiene ahora 3 diputados por Baleares. El CIS les da 1; entre 1 y 2 a Ciudadanos y entre 1 y 2 a Vox.

La crónica: sobre la resaca del debate a seis y el duelo de titanes entre Gabriel Rufián y Cayetana Álvarez de Toledo por el ranking en los trending topic. Ganó ella.

https://elpais.com/politica/2019/04/17/actualidad/1555530927_318064.html

Mujeres admirables

Hoy sé que a lo que ella tenía lo llaman carisma, y los cursis,  “inteligencia emocional. Entonces –la disfruté hasta los diez años-, me limitaba a sumarme a la fascinación que mi abuela Fina ejercía sobre un pueblo gallego, Carballo, donde tenía una tienda por la que se pasaba todos los días un montón de gente sin ninguna intención de comprar. Iban a verla, a escucharla, a hablar con ella. Entonces, distraída con sus postres y sus guerras de cosquillas,  tampoco era consciente, pero con el tiempo me he dado cuenta de que me transmitió una lección definitiva, fundamental: al hacerme sentir la persona más importante del mundo, mi abuela me había enseñado a querer. 

Mi madre, Chus, heredó ese carisma. Cuando pienso en ella, la recuerdo siempre en una escena parecida: un grupo de amigos escuchándola, como hipnotizados, justo antes de reírse con ganas de algo que ella acababa de contar. También recuerdo a mi hermano apretándole la cara y preguntándole, con mucha curiosidad: “Mamá, ¿por qué eres tan suave?”. La veo en el salón, leyendo de cabo a rabo EL PAÍS, ese regalo que enriqueció cada día mi casa con múltiples temas de conversación. Creo que quise ser periodista solo para poder escribir un día esas páginas que tanto le interesaban.  De ella aprendí la herramienta que me ha resultado más útil en este oficio: la empatía. Mi madre sabía escuchar, ponerse en el lugar del otro, que es el primer paso para que alguien que sufre se sienta mejor. La vi hacerlo en directo muchas veces: una noche era una vecina con un ataque de ansiedad; otras, una amiga al otro lado del teléfono. También me enseñó el valor del esfuerzo. Por eso hoy, una de las cosas que hacen que me derrita es ver a alguien desempeñar su trabajo, sea cual sea, con dedicación. No hay nada más elegante que la profesionalidad. 

De mi tía abuela Lola ya he hablado en un artículo. Esa mujer maravillosa que hace que la gente cruce la carretera sin mirar para saludarla, que hacía unas filloas traslúcidas, riquísimas, y que ha dedicado toda su vida a una sola cosa: querernos. 

De mi abuela María Luisa también escribí en el periódico. Hija de carpintero, catedrática de matemáticas, madre de ocho hijos. Al final se le olvidó de todo, menos que coseno cuadrado más seno cuadrado era igual a 1. Pero en el medio no renunció a nada. Otra lección fundamental. 

Hoy también pienso mucho en mi tía Marisa, en su nobleza. Es dermatóloga y ya está jubilada, pero durante muchos años atendió gratuitamente a mujeres vulnerables, prostitutas. Los Junquera nos hemos agarrado muchas veces a su generosidad y a su fuerza. Es inmensa. 

Os admiro. Intento imitaros cada día. Feliz día de la mujer.

Sirenas

Es un debate recurrente, y a veces acalorado, como el de Messi o Maradona; Brandon o Dylan; con o sin cebolla. ¿Funcionan las relaciones entre periodistas y no periodistas? Yo soy escéptica. Cuando algún compañero/a me cuenta que se ha echado novio/a, siempre les pregunto lo mismo: ¿Es periodista o normal? Lo hago desde el cariño y desde la preocupación. Porque sé lo que hay.  Empiezan muy bien –los polos distintos se atraen-, pero tarde o temprano se impone la realidad: las sirenas tienen que volver al mar, y los humanos, a la superficie. 

Me explico.

Por ser periodista, me creía que tenía cierto mundo, que sabía cosas. Es decir, había viajado a países que empiezan por Y; había estado en palacios y en chabolas, con reyes y yonquis, y una vez asusté a un empleado de Apple con la cantidad de contactos que tenía en el móvil –el hombre me cogió de la mano mientras esperábamos con angustia a que la agenda bajara de la dichosa nube-. Pero un día me di cuenta de que, en realidad, soy una ignorante. Y lo aprendí a lo bruto, en Instagram. 

Vi que la gente hacía un montón de cosas que yo no hago. Por ejemplo, pan. ¿Cuánto tiempo libre hay que tener para hacer tu propio pan? Les vi grabarse mientras hacían ejercicio con luz natural.  A-plena-luz-del-día. Les vi nadar, correr, esquiar, pedalear, subir montañas, bajar ríos, montarse en globo, pasar “una divertida tarde en los karts”; Les vi hacer cursos de maquillaje, de fotografía, de aeromodelismo; viajar (por turismo), plantar árboles, pintar cuadros, beber zumos de naranja en albornoz, recoger setas. Y mirar al infinito. Sin parar.  

Los periodistas vemos, en la distancia, ese mundo fascinante de ocio que nos enseña Instagram y queremos acercarnos. Nos mata la curiosidad. Entonces caemos, nos autoengañamos. Creemos que por emparejarnos con alguien normal se abre la posibilidad de tener una vida ídem, con jornadas de ocho horas, festivos, derecho a los hobbies y a hacer tu propio pan.  

Ellos también se autoengañan. Les gusta esa pasión con la que hablamos de las cosas, les hace gracia que a veces salgamos de refilón en la tele y que midamos el tiempo en legislaturas. Los comienzos son magníficos. Se divierten, se ríen, lo pasan bien. Al principio les enternecen nuestras crisis de fe, nos consuelan cuando lloramos y compran cava para brindar cuando damos una exclusiva. Quieren creer. Se agarran a nuestros días buenos como si no hubiera mañana, porque saben que mañana a lo mejor rellenamos dos en lugar de cuatro columnas y todo se desmorona. Las primeras semanas justifican con orgullo nuestras ausencias – “Ha tenido que ir a cubrir tal”; “Se ha quedado en casa escribiendo…”-. Pero un día se hartan de esa tendencia nuestra a pasar de la miseria a la euforia y otra vez a la miseria o de que nos acordemos del día en que dimitió fulanito, pero no de que habíamos quedado para cenar.  Lo que les parecía exótico empieza a resultar pesado; lo que les llenaba de orgullo, ahora les cabrea. Y es normal. 

Como ellos.   

Estoy convencida de que, si les preguntáramos, dos de cada tres médicos recomendarían esas alianzas, sobre todo a nuestro gremio, por lo saludable que resulta tener cerca a alguien que le reste importancia a las cosas y que intente hacernos descansar. Pero lo nuestro no tiene remedio, es crónico. No hay antídoto para este veneno y lo peor: nadie lo está buscando –he investigado-.    

Por eso cuando mis compañeros me responden: “Es periodista”, me quedo más tranquila. Pienso que tienen más posibilidades de sobrevivir y me los imagino comentando las portadas del día siguiente en la cama, antes de dormir, o jugando a las tertulias en casa…esas cosas que solo, ni fu ni fa, pero que en pareja te motivas, como los abdominales. 

Existe una tercera vía. A veces es más fácil si, aun dedicándose a otra cosa, la pareja comparte nuestra misma enfermedad, es decir, la vocación. Esto descarta la posibilidad de que me eche novios notarios, controladores de parquímetros o podólogos, supongo.  A cambio, creo que podría encajar muy bien con astronautas o espías. 

A ver, a alguno le ha salido, y desde aquí les felicito. Ahora aparecerán listillos con una ristra de nombres de parejas periodista-normal. Bien, son excepciones que confirman la regla, o candidatos a la beatificación, porque no hay quien nos aguante. Luego hay casos y casos. No daré nombres, pero conocí a una chica que se enamoró de una persona jurídica. Ella disimulaba, tenía sus novios y tal, pero el amor de su vida era una cabecera. Fue a primera vista. La pobre escribía cartas de amor todas las semanas a un código postal. Se quedó muuuuuy colgada. 

Lo demás es mucho más fácil: Maradona, Dylan, con cebolla.