Venus

De momento es un gas fétido, pero menos es nada. Lo atribuyen a “microbios suspendidos en las nubes” y aún así, el titular era alentador: Hallados posibles indicios de vida en Venus. Mis grupos de whatsapp echaban humo. “¿Y si el hombre de nuestras vidas está allí, esperándonos?”; “En este planeta yo no veo nada”. “¿Tendrán pulpo y empanada?”. “A ver cuándo me das un nieto”.

Era perfecto porque Venus es el planeta más cercano a La Tierra y varias de mis amigas se marean en los viajes largos. Si nos lanzábamos, siempre podríamos pactar con nuestro novio extraterrestre que unas navidades aquí y las siguientes en Venus. “En verano, como mucho bajamos al sur, a las Rías Baixas”. Luego vino lo de a qué estaría dispuesta a renunciar cada una, y aquí ya se dejaron ver las cobardes: “Pues marisco a lo mejor sí hay, pero pimientos de Padrón ya te digo yo que no”. “¿Pero tú que prefieres? ¿Pimientos o…?”. “La Estrella Galicia nos la llevamos de aquí y no te pongas estupenda que te he visto beber Cruzcampo sin rechistar”. Las peores, de todas formas, eran las escépticas, las que seguían leyendo el texto de la noticia: Venus es el gemelo infernal de la Tierra. Si un humano pudiese pisar su superficie moriría al instante. “400 grados… ¡Pero si tú vives en Madrid! ¡Pues habrá trajes especiales!”.

Yo solo digo una cosa: por lo menos en lo que se ve en la foto – tomada por la sonda japonesa UVI-, Venus, sin filtros, es bien bonito. “¡Hay que seguir leyendo!”: En comparación, las nubes altas de Venus parecen el Edén…. “Mira, dice una de las astrofísicas responsables del estudio: Si hay vida en Venus, la habrá en muchos otros lugares. “¡Es que os precipitáis!”. Y es imposible que la vivienda sea más cara que en Madrid. “Tía, un vestidor, ¡imagínate!”. Puede que tuviéramos que cambiar de aficiones, pero total ahora es como si no las tuviéramos: “¿Hace cuánto que no ves al de la oficina que te gusta?”.

Trabajo, de lo nuestro, siempre hay. Otra cosa son las condiciones. “A ver, habrá que contar lo que pasa allí y hacer que se peleen entre comunidades de microbios, ¿o va a haber café para todos?”. Ahí ya se fastidió: Torra; Puigdemont; “el Senado tendría que ser una verdadera cámara territorial”; la vuelta al cole; Marie Kondo; Gürtel; Filesa; Kitchen; los ERE; Venezuela; Tebas; con cebolla; sin cebolla; la tasa Google; Los taxis; VTC; Ponce; el cartel de Patria; la gala de los Goya; Woody Allen…

– “¿De qué íbamos a discutir en Venus?”

– “Pues ahí te doy la razón: eso no es vida”.

Diario de la desescalada (XXIX)

Fase: 1

Pasos: 7.770

Horario: 21.50 a 23.00

Consumo de móvil: 9 horas, 3 minutos

Playlist:

Quizás, quizás, quizás, Nat King Cole

Yumeji’s theme, Shigeru Umebayashi

Teardrop, Massive attack

The greatest, Cat Power

Dream a little dream of me, Ella Fitzgerald y Louis Armstrong

– Georgia in my mind, Ray Charles

Siboney, Connie Francis

– The garden rules, Snow Patrol

– Way down we go, Kaleo

Paisaje:

Escaparates raros 1 …

2…

Y 3

Incidencias / observaciones

En mi paseo de hoy he jugado a pensar con qué novio me hubiera ido mejor en el confinamiento. Los he puesto mentalmente en fila, con una pegatina con su nombre en el pecho, y les he empezado a hacer preguntas como si fuera un concurso. Por ejemplo, tenían que hacer un menú semanal; decir qué harían si yo no puedo dormir; explicar cómo reaccionarían ante un ataque de morriña y enumerar las series que han visto en la cuarentena. Como el resultado no fue concluyente, luego apliqué una fórmula matemática: los multipliqué por el tiempo de relación y los dividí por los metros cuadrados disponibles cada vez.

Revista de prensa: Pedro se va a enterar

Diario de la desescalada (XXII)

Fase: ¡1!

Pasos: 6.740

Horario: 21.30 a 22.30

Videollamadas: 1, con Pablo Casado y 20 periodistas más.

Consumo de móvil: 8 horas, 19 minutos.

Outfit: estreno mascarilla

Playlist:

Lucille, Little Richard

Green onions, Booker T & The M.G.’s

– You never can tell, Chuck Berry

– Come together, Ike & Tina Turner

Money for nothing, Dire Straits

Mustang Sally, Wilson Picket

She’s a rainbow, The Rolling Stones

– As good as you’ve been to this world, Janis Joplin

Fortunate son, Creedence Clearwater Revival

Paisaje:

Terraceo con listas de espera

(Casi) todo cambia

Incidencias / observaciones

– Me he sobreexcitado por el cambio de fase. Ayer apenas dormí de la emoción y, entre eso y el calor, me ha dado una pájara. Gatillazo total por bajada de tensión el primer día en Fase 1. Pese a todo, a las 21.30 he salido a hacer localizaciones para futuros encuentros con hasta diez amigos. Siento decir que habéis encontrado todas mis terrazas secretas.

– Una cosa os digo, salváis que soy plumilla y no policía porque hoy me hubiera forrado a poner multas. He visto besos entre claros no convivientes a punta pala. Creedme que en esto nadie siente más empatía que yo, que pienso sinceramente que si nadie me da un beso pronto me desintegraré, pero esto no es. Os habéis besado mucho y mal, mecánicamente, sin intención, que todavía es peor. Yo me estoy reservando para el beso del siglo. Os contaré.

Revista de prensa: la vicealcaldesa de Madrid inaugura una terraza

Y os parecerá raro cortar cintas para inaugurar una terraza, pero os recuerdo que Fraga inauguró una cascada:

https://www.google.es/amp/s/www.lavozdegalicia.es/amp/noticia/galicia/2000/08/20/fervenza-xallas-abrira-futuro-limite-tiempo/0003_162820.htm

Memorias de la otan

(A petición de la Alianza, balance de la etapa fundacional)

Para nosotras, Madrid era un pueblo. Una pequeña aldea con nombre de algo más grande, Ciudad Universitaria, donde teníamos todo lo que necesitábamos. Durante años apenas hicimos alguna excursión al extranjero – el kinépolis, el centro comercial de La Vaguada…- y solo para comprobar que fuera no nos estábamos perdiendo nada. Habíamos llegado de otros sitios pequeños llamados provincias (A Coruña, Álava, Badajoz, Alicante…) y en los que se habían quedado nuestras familias, así que decidimos formar una nueva, paralela. ¿Qué es, si no, un grupo que se quiere y se conoce desde hace 20 años?

Vivíamos en un colegio mayor, el Mara, y el primer año tuvimos la suerte de que casi todas nuestras habitaciones- que llamábamos “el zulo”- estaban en el mismo pasillo. Al zulo de Ana, por ejemplo, íbamos a comer un lomo riquísimo que nos enviaban sus padres desde don Benito – desde aquí, otra vez, gracias-. Al de Almu, que tenia suite -al hacer esquina, su habitación tenía un par de metros cuadrados extra-, a organizar asambleas sobre el plan del viernes por la noche. En aquel pasillo, que estaba a la altura del patio, tuvimos dos plagas: una de hormigas (empezaron colonizando el lomo y se vinieron arriba) y otra, mucha peor, de cucarachas. Un día, Almu y yo intentamos matar a una en el pasillo disparándole desodorante a tres metros de distancia y gritándole para intimidarla. Lo recuerdo perfectamente porque fue el día que decidí que, si en algún momento, por lo que fuera, teníamos que organizar un gabinete de crisis, Blanca debía presidirlo. Salió desde su zulo, el 1, hasta el de Almu, el 9, en pijama -eran las siete de la mañana o así-; nos miró, miró a la cucaracha, y la mató con un golpe seco de zapatilla, a sangre fría. Almu y yo ni siquiera nos atrevimos a mover el cadáver.

Otra de nuestras grandes anécdotas fue cuando tuvimos mononucleosis. Fuimos cayendo como moscas, una detrás de otra, con “la enfermedad del beso”. Por aquel entonces, Laura llevaba una lista de besados, un ranking de ligues, que iba engordando según Ana nos hacía la pregunta por las mañanas. Al principio era: “¿Has cataoooo?” y luego, por influencia del lobby gallego – el más numeroso de la pandilla- terminó siendo: “¿Catasteee?”. No quiero presumir, pero en mi lista de besos llegó a estar Alfonso, el del Chaminade, un chico monísimo que estudiaba Medicina y nos gustó a todas a la vez. Las peor paradas de la mononucleosis fuimos Isa y yo. Ella porque tenía mucha fiebre y estuvo muy debilucha un par de meses, y yo porque me recetaron un antibiótico- al principio se pensó que lo mío eran anginas- que me provocó una reacción alérgica de escándalo. Digamos que una mañana amanecí con el cuerpo lleno de ronchas y mi aspecto era el de alguien que acaba de salir de un coche ardiendo. La excursión a urgencias es otro de los momentazos de la otan. En el hospital pensaron, emocionados, que lo mío era rubeola y llegaron varios médicos muy contentos desde distintas plantas porque nunca habían visto un caso. Una chica que llevaba un dorsal en el que se leía “PRÁCTICAS” tuvo que pincharme varias veces. La primera – a día de hoy no sabemos muy bien cómo lo hizo- , me manchó de sangre todo el brazo y la camisa. La cara de mis amigas cuando salí del análisis – ensangrentada y con mis ronchas de tercer grado- no se me olvidará nunca. También fue el día en que un médico un poco bruto me llevó a un saloncito que yo interpreté como el salón de las malas noticias y me dijo, antes de que yo empezara a llorar: “¿Te acompaña algún familiar?”. Para chafe de los médicos resultó ser- como había dicho mi tía Belén por teléfono- mononucleosis y no rubeola.

Otra de nuestras batallitas fue cuando hicimos de go-gos. Hoy lo pienso y no sé cómo me dejan escribir en el periódico. Un amigo de Laura nos consiguió el trabajito en una discoteca. Consistía en aparecer y hacerlo disfrazadas. Yo me puse el vestido de nochevieja, compré unos guantes largos en un chino y dije que iba “de Gilda”. Ana se puso su chaleco vaquero de ligar y dijo que iba “de vaquera”. Para el resto de la pandilla hicimos acopio de material. Quedó sin asignar el “de hawaiana”, que consistía en un bikini y una falda de tiritas de papel amarillas. Estuvimos un tiempo discutiendo sobre si dejar ese para Paula – que no había estado presente en el brainstorming– era de justicia; si íbamos a dejar así como así que una di noi saliera a la calle medio en pelotas. Pero para nuestra sorpresa, cuando Paula llegó – probablemente, de unas tortitas con Tkachenko en el VIPS- le encantó el disfraz y nos dio muchas veces las gracias. ¿Quiénes éramos nosotras para quitarle la ilusión?

Hicimos una entrada triunfal -eso era algo que teníamos muy perfeccionado-, pero a partir de ahí no debimos ser muy competentes porque a la hora o así aparecieron gogos profesionales, de verdad. Eran tres chicas diez años mayores que nosotras en tanga y sujetador blanco. Luego comprendí por una cruz roja que llevaban en la frente que iban “de enfermeras”. Nos subieron de la mano a la tarima de la discoteca y empezaron a lanzar condones a la pista de baile. Imaginad el bochorno de Gilda. Al final, nos pagaron en especies -copas- y risas. Sinceramente, me pareció lo justo.

Teníamos novios y/o amigos en todos los colegios mayores, lo cual quería decir que había fiesta SIEMPRE. Además de las convencionales (carnaval, San Patricio, etc), estaban las autonómicas (fiesta andaluza, fiesta de Galicia…) y mis favoritas: fiesta porque sí. En nuestro colegio mayor podías salir hasta las siete de la mañana. Si querías seguir después de esa hora, había que desplazarse del lugar en el que estuvieras hasta el Mara para firmar en un papel y volverte a ir. Si no lo hacías te ponían falta grave y cuando acumulabas tres, te echaban. Cada mes enviaban a casa el listado con las veces que habías “firmado”, pero la época en la que más salí de mi vida también coincidió con la época en la que me pusieron más sobresalientes y matrículas de honor, así que mi padre nunca comentó nada del parte. No daré nombres, pero un miembro de la otan se quedó dormida una vez cerca, pero fuera del Mara, y nos despertaron en el colegio preguntando que dónde estaba. Fuimos a buscarla al colegio mayor de la última fiesta, gritando su nombre por los pasillos, hasta que oímos su vocecita. Fue lo que se dice una falta grave amortizada.

Cuando no había fiesta en los colegios mayores, quedábamos en el parque Almansa, donde se hacían botellones masivos. El botellón en sí es una cosa bastante ordinaria, pero nosotras nos preparábamos para ir al parque como si fuera una gala de los óscar. Hemos llegado a subir con sandalias de swarovski – a 3 grados en Madrid- y abrigos de doctor Zhivago. Hacíamos una entrada triunfal porque mis amigas eran – y son- como un catálogo de Victoria Secret, y luego nos poníamos en nuestro árbol – siempre el mismo- para recibir al pueblo. Después nos desplazábamos hasta una discoteca llamada CATS donde disponíamos de una cosa llamada “carné de señorita” que suena peor de lo que es. Consistía, básicamente, en que entrábamos y bebíamos gratis porque el local -atención- nos consideraba un reclamo. Sé que esto es políticamente incorrecto, y me crucificarán – con razón- mis camaradas feministas, pero a mí, tener ese carné me hacía bastante ilusión, la verdad.

También habría que contar cuando nos colamos en la gala de los Goya y terminamos sentadas en el patio de butacas -y el cocktail posterior-mientras uno de los premiados se quejaba porque no había podido llevar a sus padres a la ceremonia. Nadie nos preguntó nada porque entramos con la misma actitud que llegábamos al parque Almansa y los mismos modelazos. Ya ha prescrito, pero igualmente pido desde aquí perdón a la Academia.

En el colegio convivíamos con 200 niñas. Al principio (año 1999), no todo el mundo tenía móvil y nos llamaban a un teléfono que estaba en el pasillo. Para avisarnos de que la llamada era para nosotras sonaba en los zulos un ruido infernal que daba unos sustos de muerte: lo llamábamos “la chicharra”. Era muy común pasar por el pasillo y ver a Lorea hablar a toda velocidad con sus padres en euskera. Luego le costaba un rato hacer la transición y entraba en alguna habitación y decía, por ejemplo: “No saquéis mucho ruido” o “quedamos en el cruzaje”. Con Lorea aprendí que su nombre significa “flor” y que “tormenta” se dice Ekaitz, que era su novio. Tormenta era, sin embargo, un pedazo de pan. Y Lorea también. Se le atascó la anatomía de primero. La pobre se examinó no sé cuántas veces de la asignatura. Un día llegó al comedor corriendo y nos dijo que por fin había aprobado. La otan se puso en pie, cogió sus tenedores, empezó a golpear los vasos, y anunció la buena noticia al resto del colegio. Todo el comedor empezó a aplaudir a Lorea, que lloraba con hipos de emoción. Luego nos dejó chocolate y gominolas de la cafetería – un sitio donde pidieras lo que pidieras, todo sabía a bacon-, en nuestros zulos.

Al tercer año, la otan se repartió en distintos pisos. Salvo yo, que pasé el lustro de la carrera en el colegio mayor porque tenía una beca por la que resultaba mucho más barato vivir allí y comer del rancho. Terminé siendo la veterana de las veteranas (con dos faltas graves).

Decidí llamarnos la otan porque funcionamos enseguida como un bloque: Estados distintos unidos para afrontar lo que viniera. Ellas hicieron magia y consiguieron que la peor época de mi vida fuera también la mejor. Entre las fiestas de disfraces, los exámenes, las preocupaciones más o menos fáciles, llegaron las pérdidas, las amenazas reales. Y cada vez respondimos, como dice el artículo cinco del tratado de la Alianza Atlántica, como uno solo. Lo hemos pasado muy bien. Pero también muy mal. Es lo que hace que un conjunto (una pareja, una familia), sea indestructible.

Diario de la desescalada (XVIII)

Fase: 0

Hito: hoy se ha aprobado la quinta prórroga del estado de alarma. Hace 68 días de la vieja normalidad.

Pasos: 6.310

Horario: 21.45 a 22.45

Consumo de móvil: 9 horas, 58 minutos

Videollamadas: 1 con 7 personas (todas en fase 1 menos yo).

Playlist:

Low mist, Day 1, Ludovico

Nuvole nere, Ludovico

Ora, Ludovico

The dance, Lambert

Divenire, Ludovico

Ascent, Day 1, Ludovico

Naval, Yann Tiersen

Matches- Day 1, Ludovico

– The sacrifice, Michael Nyman

Seven days Walking, Ludovico

– The promise, Michael Nyman

Paisaje:

1. Ambiente… cargadito

2. Poesía urbana

3. Diversificando

Observaciones / incidencias:

– Ella va paseando por su franja horaria, con su mascarilla, un poquito de sombra de ojos y pestañas de cine. De repente oye unos gritos que salen de un balcón justo antes de tres vinilos, una cazadora y una raqueta. Se enfada bastante porque al fin y al cabo la raqueta podía haberle caído en la cabeza, pero entonces ve los discos: son todos de Marvin Gaye. Piensa en llevárselos, como indemnización, hasta que baja su dueño arrastrando una maleta. El chico es como le gustan a ella: casi guapos. Él pregunta, muy preocupado, si le han hecho daño sus objetos volantes. Ella, que cuál es su canción de Marvin favorita. Él le cuenta que llevaba ya dos prórrogas del estado de alarma bastante mal con su novia porque la pilló ligando ligando con el del balcón de al lado varías veces a las tantas de la mañana, sin aplausos ni nada, y que cuando le preguntó si tenían algo, le había hecho esa de “no voy a dignificar tu pregunta con una respuesta”. Cuando miraron hacia arriba, ya estaban los dos en el mismo balcón, delinquiendo. Ella trata de animarlo y le dice que mejor ahora, en la fase 0, que en la 4, cuando llegue la nueva normalidad. Él le da la razón y la invita a una caña en una terraza cuando llegue la 1. Suena algo de la Motown, probablemente del propio Marvin. Yo lo soñé ayer, pero alguien tiene que estar rodando esto ya.

Deberes:

– Subir la intensidad de las sesiones de zumba y sentadillas porque me pilla el toro para entrar en la fase 1.

Diario de la desescalada (XI)

Fase: 0

Pasos: 6.478

Horario: 21.37 a 22.50

Hito: dos meses desde que se decretó el estado de alarma.

Videollamadas: 1 con 5 personas (todas en fase 1 menos yo).

Consumo de móvil: 10 horas, 43 minutos (hoy tuvimos sesión de control y comisiones varias).

Outfit: vaqueros, jersey suave, gabardina de cuadritos, mascarilla (¿A vosotros también os hace orejas de soplillo o me la pongo mal? Los tutoriales no hablan de esto).

Playlist:

Don’t wait too long, Madeleine Peyroux

Taking over, Joe Goddard

Lost, Frank Ocean

Georgia, Tiggs da Author

Told you so, Cameo culture

Bleu, Worakls

Somos dos, Bomba Estéreo

– On hold, The xx

Plage isolée, Polo & Pan

Paisaje:

Dadme tiempo…

¿Si llamas, viene él? Si no, es publicidad engañosa de la Casa de Comidas.

Hoy Velarde tuvo visita…

Mentireiros…

Incidencias:

– Estos días de paseo, he visto que muchos habéis colgado guirnaldas y que en algunos balcones hay happy hour, os lo pasáis fenomenal y ligáis sin parar. Solo quiero deciros, desde mi patio interior, que no me dais ninguna envidia. Cero. O sea, es que ni lo voy a comentar.

– Se cumplen dos meses del estado de alarma y he hecho balance mentalmente durante el paseo. Definitivamente, desaproveché mis últimos días de libertad y subestimé a toda esa gente que me daba de comer (ahora que sé lo que es cocinar, no me explico cómo son tan baratos los platos). Me duele más aún el penalti en Vallecas al final del segundo tiempo (último partido que vi en el campo) y siendo muy besucona, creo que no di los besos suficientes. Tiene que ver con que no elegí muy bien las compañías -pasé más tiempo entre leones que entre seres queridos o atractivos- y con que pensé que tenía mucho margen para darlos. Te confías y al final, empate. Nunca máis.

Deberes:

– Localizar a un feliz.

Diario de la desescalada (VII)

Fase: 0

Hito: Primera semana con licencia para pasear. Periodismo de datos:

Pasos: 9.220

Horario: 21 a 22.40

Outfit: vaqueros, jersey de lunares que compré el verano pasado en mercadillo de Portonovo, chaqueta suave, pelo mojado, raya del ojo (es sábado).

Playlist. Hoy pocas canciones porque me llamó mi amigo David in itinere y volvimos a jugar a arreglar el periodismo (y mi vida)

Don`t stop `till you get enaugh, Michael Jackson

Bongo Bong, Manu Chao

Feel it still, Portugal. The man

Muy tranquilo, Gramatik

Crystalised, The xx

Paisaje:

1. Como sois muchos, me he escondido un rato aquí, en la calle del Codo. En Madrid Secreto luego he descubierto que se llama así por sus escasos 75 metros de longitud y por la forma que tiene, “creando casi un ángulo de 90 grados”. El nombre se lo puso el Marqués de Grabal a principios del siglo XVIII. También cuenta que Alatriste quedó con varios para pegarse justo ahí y que Quevedo, al parecer, la utilizaba para orinar (es oscura y estrecha) cuando volvía de las tabernas de alrededor. Pero no solo eso. Cuenta Madrid secreto: “El escritor siempre elegía el mismo portal de la calle, por lo que algún vecino cansado con la situación pintó una cruz con un mensaje: «No se mea donde hay una cruz” Quevedo tuneó el mensaje: “No se coloca una cruz donde se mea». No hay forma de contrastar.

2. Primera vez que lo veo a la luz del día:

3. Ambiente… ¿navideño?

4. Promesas…

5. Y más promesas

Incidencias:

1. No os lo vais a creer, pero me he encontrado más seres queridos. Hoy iban en bici (ellos). Emoción máxima al oír gritar mi nombre en exteriores. Aquí la prueba. Saludarse con el codo. El mundo está loco, loco.

2.       Como he ido hablando con David casi todo el paseo, me he perdido y he aparecido en un sitio donde revoloteaban un montón de murciélagos. No me cabe en la cabeza que todo esto haya empezado comiéndoselos.

Deberes:

1. Alquilar una bici.

2. Aprender a cocinar todas las cosas que me han llegado hoy y que he pedido creyendo que sabía de lo que hablaba.

Revista de prensa:

Diario de la desescalada (VI)

Fase: 0

Pasos: 8.474

Horario: 21 a 23 horas.

Consumo de móvil:10 horas 52 minutos.

Outfit: Un jersey de yoga que en su día compré porque era muy suave, no porque hiciera yoga; vaqueros, coleta, cara-pan. Estreno lentillas.

Playlist:

Grandma`s hands, Bill Withers

Some unholy war, Amy Winehouse

Louie, Louie, Ike & Tina Turner

For what it`s worth, Buffalo Springfield

Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd

What a man, Linda Lyndell

Boom Boom, John Lee Hooker

Lets stay together, Al Green

Hold on, I`m coming, Sam & Dave

Respect, Aretha Franklin

Paisaje:

He hecho la ruta de los viernes. Cenar aquí con mis amigos…

Bailar aquí con lo que surja…

Dios aprieta… pero no ahoga

Incidencias

1. La desescalada es un poco como Nochevieja, aunque todos vayamos peor vestidos. El 31 de diciembre haces propósitos de año nuevo y ahora haces propósitos para la fase 1, la 2, la 3 y la 4. Yo tengo ya cerrado hasta finales de junio: quedadas varias de 10; ruta de terrazas secretas; excursiones a casas rurales dentro del área sanitaria; y aprender a tocar esto que me he encontrado en mi paseo. Mirad qué monada

2. No me vais a creer, pero me he encontrado con ¡dos! seres queridos en la calle. Madrid en desescalada es como Coruña, pero sin mar: Conoces a todo el mundo en tu kilómetro, aunque sea de cara.

Deberes:

– Apuntar todos los consejos que me han dado para freír el huevo perfecto. Tengo a toda la familia de sangre y a la incorporada involucrada en la operación. Empieza a haber mucha presión en la grada, pero no pienso fallar.

–          Comprar y utilizar crema de manos. Se me están borrando las huellas dactilares de tanto lavarlas.

Revista de prensa

Diario de la desescalada (IV)

Fase: 0

Pasos: 7.956

Horario: Sesión golfa (22.00 a 23.00)

Consumo de móvil: 11 horas, 1 minuto

Videoconferencias: 1 (con 10 personas y dos perros)

Outfit: un polo que no es mío, vaqueros, melena Pocahontas.

Playlist:

Wild thing, The Troggs

Place your hands, Reef

Feelin’ Alright, Joe Cocker

Sweet child 0’mine, Guns N’ Roses

Unbelievable, EMF

Back in Black, AC/ DC

Brothers in arms, Dire Straits

I need a man to love, Janis Joplin

All day and all of the night, The Kinks

Little Wing, Jimi Hendrix

Fortunate son, Creedence Clearwater Revival

Paisaje

Bares, qué lugares

New arrivals

Adaptándose…

Balconing

Necesitamos… frases nuevas. Ahí ponía: “La última y nos vamos”

Dios aprieta

…Pero no ahoga

Todo va sobre ruedas

Incidencias:

– La política me persigue

– Me he asustado al oír un ruidito pensando que era mi cadera, pero afortunadamente resultó ser la cadena del bolso.

– He visto a una pareja de chavales dándose el lote en un portal. Claramente no eran convivientes porque debían tener 16 años y he entendido por primera vez el síndrome de los policías de balcón -mi patio es interior y no veo las infracciones-. ¿Tenía ganas de darles un susto? Sí. Pero me contuve.

Deberes:

–          Empezar la Operación Fase 4 y adelgazar

Revista de prensa:

Perfil de Fernando Simón realizado por Christian Flores

https://twitter.com/chraetian/status/1257686492404756480?s=21

Diario de la desescalada (III)

Fase: 0

Pasos: 6.087

Horario: de 21 a 22.15

Consumo de móvil: 10 horas, 4 minutos

Playlist:

Flight over África, John Barry

Siboney, Connie Francis

Nessum Dorma, Pavarotti

Dream a little dream of me, Ella Fitzgerald

Purple rain, Prince

At Last, Etta James

Ancora, Ludovico

I Think of you, Rodriguez

Way down in the hole, Domaje

Wild horses, The Rolling Stones

Outfit: mi sudadera vintage de Polaroid, mallas del Decathlon, pelo mojado.

Paisaje:

Gente haciendo planes…

Reencuentros:

Hola Julia

Dios aprieta… pero no ahoga: ¡Galicia a domicilio!

Incidencias:

1. Vivir para contarlo. Hoy casi me atropella un patinador. Iba a 120 por hora, sin control, y estoy segura de que sin carné. Debió de subirse por primera vez a los patines el sábado pasado. Toda mi vida pasó por delante. De hecho, fue una niña gorda de primera de comunión con flequillo y cancán la que me gritó apártate en el segundo justo. Al conductor temerario le perdono porque me recordó la excursión a la nieve, cuando hice el recorrido de telesilla a telesilla en una perfecta línea recta, a 200 y con los ojos cerrados. Teniendo en cuenta las circunstancias, he de decir que hice un aterrizaje con los esquís propio de Nadia Comaneci. No me rompí nada y al final tampoco me denunció nadie.

2. He observado mucha tensión en los convivientes. Salen juntos a pasear, pero no se hablan. Van mirando el móvil y hacen fotos (al paisaje, no al otro). Vi muchas parejas así y al final seguí a una, para ver si había reconciliación en el camino. Ni una palabra en 15 minutos. Ni una caricita al parar en el semáforo. Creo que están en su última prórroga.

Deberes:

–          Leer bien el BOE para explotar a tope la fase 0 y pedir citas previas en sitios.

Revista de prensa: ¿Aquí no hay una contradicción?